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Luego de 50 años, tiran abajo el EOLO de Tolhuin

La firma LOGANT (Logística Antártica) comenzó con el desarme del EOLO, la mítica estructura construida por la Fuerza Aérea Argentina en la cabecera del Lago Fagnano en 1969.

La Fuerza Aérea Argentina emitió una autorización a la Municipalidad de Tolhuin,  para que por medios propios o de terceros, se inicie con la demolición de la estructura del Eolo, que se encuentra ubicado en el predio municipal, emplazado en la cabecera del lago Fagnano.

Basándose en el consentimiento dispuesto por la Fuerza Aérea Argentina, y mediante gestiones llevadas a cabo entre el Gobierno de la Provincia y el Municipio de Tolhuin, se autorizó a la empresa Logant mediante el programa de Responsabilidad Social Empresarial, a llevar adelante las tareas de demolición de la estructura. Estas labores no generarán costo alguno para los entes intervinientes.

Las autoridades municipales recomendaron a la población y a los visitantes  respetar las aéreas  señalizadas, debido al desplazamiento de maquinaria pesada y a la cantidad de materiales sueltos.
Según estimaron, la tarea de demolición demandará un plazo de 30 días de trabajo.

Un poco de historia

El Proyecto EOLO (1969) constaba de la ubicación estratégica de las tres únicas “bases de lanzamiento”. Una de ellas se ubicó en Mendoza, más precisamente en el El Challao, el otro se ubico en Neuquén, en el Aeropuerto Provincial y en Tierra del Fuego, en la cabecera del Lago Fagnano.

El proyecto internacional pertenecía a Francia e incluía las tres estaciones espaciales argentinas y su centro de coordinación; estaciones de seguimiento francesas; los globos “Eolo” y sobre todo el satélite francés del mismo nombre, lanzado desde Wallops lsland (Virginia,. Estados Unidos), a raíz de un convenio firmado en 1966 entre Francia y la NASA.

El proyecto Eolo tenía por objeto determinar con mayor exactitud la circulación atmosférica en el hemisferio sur.
El programa precedió a otro gigantesco de investigación atmosférica a escala mundial, que preveía para ese entonces (1976) la utilización de cuatro satélites geoestacionarios, llamados así porque al pasar los 35 mil kilómetros de altura dan la vuelta al mundo en 24 horas. Eran dos satélites norteamericanos, uno japonés y otro francés.
El globo lanzado al aire se inflaba con helio y una vez desplegado, medía 16 metros.

De ese globo colgaba su “barquilla” (carga útil) que medía 6 metros y constaba de un contador de sobrepresión, un destructor del globo, un generador solar, un regulador de carga, las baterías (dentro de un cono aluminizado), los captadores de presión y de temperatura, el “respondedor” (electrónico), la antena, el lastre y el reflector de radar, éste también para la seguridad aérea.

El objetivo

La operación de las tareas estuvo a cargo del Centro National d’Etudes Espatiales (CNES) de Francia y la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE) de Argentina.
La base de lanzamiento era una estructura prefabricada, construida sobre una armadura transportable bajo diseño de la empresa francesa SONECTRO. Asimismo, por fuera de la estructura se instalaban cuatro deflectores de viento para facilitar las tareas de lanzamiento.

Inicios
La Estación del Fagnano comenzó a operar en diciembre de 1971 y, en total, entre las tres estaciones, el proyecto EOLO lanzó cerca de 500 balones, muchos de los cuales alcanzaron tiempos de vuelo de hasta un año, permitiendo la obtención por primera vez de información de los regímenes de viento en la baja estratósfera del hemisferio sur.
Finalizado el proyecto, el CNES se retiró de las estaciones construidas, las que quedaron bajo total administración del comando de Regiones Aéreas de la Fuerza Aérea Argentina.

En el caso del edificio de Tolhuin, luego de varios años pasó a ser administrado por el Gobierno provincial y posteriormente albergó a la fundación “Viaje de Vuelta” (ONG de lucha contra las adicciones), además de servir de sede y lugar de prácticas para los bomberos voluntarios de Tolhuin.

La lamentable pérdida del edificio de Tolhuin deja a su par de Mendoza como el único vestigio que queda en el país de ese proyecto pionero.