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Un cuartetero cordobés, al libro Guinness de los récords

Hoy se cumple un nuevo aniversario de la desaparición física de Rodrigo Bueno, uno de los máximos ídolos argentinos del siglo XX. Pero no se trata de un año más. A 17 inviernos de su muerte, el Potro se sigue multiplicando. Y de muchas maneras.

EGuinness World Record, el tercer libro más vendido del mundo -luego de la Biblia y el Corán-, anunció la semana pasada que el cuartetero cordobés formará parte de sus filas. ¿De qué forma? A través de una colección personal perteneciente a Damián Cotarelo, un fanático de 37 años que cuenta con más de 6 mil objetos en su haber: desde discos hasta encendedores pasando por libros, cartucheras, relojes, cuadros, alcancías e, incluso, un pedazo de pasto de su última casa en Córdoba.

«Mandé un mail con poca expectativa, pero a los tres meses de evaluar la solicitud me enviaron un hermoso PDF de 30 páginas para realizar un inventario de cada objeto», asegura el coleccionista. Para pasar a formar parte de la entidad, Cotarelo debió enviar una foto de cada objeto, conseguir dos testigos y mandar la evidencia en video. «Fue un esfuerzo titánico», comenta, el hombre que se pasó un mes y medio recolectando la información. Encima, no todas sus pertenencias fueron admitidas. «Me aceptaron sólo 1558 objetos. Tienen reglas muy marcadas. Las artesanías no califican, lo mismo pasa con las revistas o los discos en los que no está en la tapa».

El récord alcanzado es nuevo. Y trata sobre la mayor «memorabilia» sobre un artista. «No es fácil. Hay que tener un piso de mil objetos. Todo lo que tiene que ver con Elvis o los Beatles es muy caro, por eso es difícil que otros artistas puedan alcanzar esta suma. Él quería llegar a otros países con su música. El tiempo no lo permitió. Este logro es un granito de arena para contribuir con eso, para que la gente pueda saber de él», dice el coleccionista, quien guarda todo en su casa y no tiene la intención de sacar provecho económico con su compilación. «Todo el mundo me dice que haga algo. Una muestra o hasta que le vaya a decir de armar algo al intendencia, en Córdoba. Pero por ahora no me interesa».

El fanatismo de Cotarelo empezó en el 96 cuando comenzó a acaparar material a partir de la salida de «Lo mejor del amor», el disco con el que Rodrigo inició su camino a la fama a través de la aceptación popular. «No lo conocía, pero en sus recitales él sabía que yo siempre estaba. Renuncié a todo tipo de laburos que tuve por estar cerca de él. Me sentaba siempre en la fila 1 ó 2. Me hacía gestos», asegura el nuevo Guinness Récord, quien guarda como trofeo preferido un pedazo de la venda que el Potro le arrojó en el Luna Park, donde realizó 13 shows y convocó a más de 80 mil personas.

A propósito de aquellos recitales, Cotarelo recuerda que en el 2005 -a cinco años de su muerte- realizó un petitorio para que la imagen de Rodrigo quede inmortalizada en el templo del box. «Junté firmas de Maradona, La Tota Santillán, el Luifa Artime, que era su ídolo, Locomotora Castro y hasta del jefe de la barra brava de Belgrano, el club de los amores del Potro. Me fui a la tribuna del Pirata y me lo presentaron al Loco Tito. Le expliqué lo que quería hacer y firmó con todo gusto». Cotarelo se quiebra al recordar el momento y rompe en llanto. «Es que el aniversario es muy bravo», dice. Y finaliza: «Rodrigo es mi viejo, mi amigo, mi hermano. Imaginate que a hasta le festejo los cumpleaños con torta y todo».