Camino al Centenario de Río Grande

Memoria Popular del Centenario. A lo largo de un año presentaremos fragmentos de nuestra historia y relatos de nuestra vida como pueblo. Ingresá a la página periódicamente, siempre encontrarás material nuevo.  (Producción: Ana Berbel)

6 – La plaza del pueblo

La Plaza Almirante Brown fue inaugurada el 16 de diciembre de 1937 por la primera Comisión de Fomento.

Fue por el buen tino y cuidados prodigados al espacio público que los árboles añosos sobrevivieron hasta hoy para el disfrute de los riograndenses, dado que durante muchos años, la plaza fue cercada para evitar el ingreso de animales y permitir el arraigo de esos árboles sembrados por esos antiguos vecinos del pequeño poblado quienes sin duda demostraron visión de futuro y voluntad de arraigo.

 

5 – La Fragata Piedrabuena

En 1921, poco antes de la creación de la colonia agrícola pastoril de Río Grande, naufraga en nuestra costa el buque Piedrabuena, del cual pudimos apreciar en bajamar -hasta no hace muchas décadas-  restos de lo que pudo ser su palo mayor, el trinquete o la mesana.

La ex cañonera Paraná, que fuese nave insignia de la expedición del Comandante Augusto Laserre en 1884, se rebautizó «Piedrabuena» a comienzos del siglo XX y siguió su derrotero austral bajo las órdenes de la Gobernación de Tierra del Fuego. Fue una fragata dedicada a transportar caudales, víveres y presos rumbo al presidio de Ushuaia, pero también tuvo un pasado legendario como parte de la flota sarmientina.

El 26 de abril de 1921, al mando del Teniente Máximo Koch, naufragó con 47 tripulantes; no hubo que lamentar víctimas fatales, ya que todos fueron socorridos por la comunidad de la Misión Nuestra Señora de la Candelaria. Sus restos sirvieron de leña y chatarra.

La crónica periodística del año 1902 en diario La Nación nos cuenta del Piedrabuena … «es viejo pero aún está muy utilizable, porque el casco se conserva fuerte y las máquinas en regular estado. Pues bien, a fuerza de mal trato y poco cuidado han hecho de él una ruina flotante, se le sacaron refuerzos vitales a título de despejar bodegas, se echó abajo la cámara de oficiales para agrandar otros departamentos, no se pinta, ni se reconoce los tubos de la maquinaria, ni siquiera se le lava, porque en los depósitos de abordo no hay elementos para hacerlo, más aun, escasean las mismas materias grasas que necesita la máquina. Últimamente el Ministerio del Interior tuvo que darle anclas porque hasta eso le faltaba”.

“Abordo hay un guarda máquina de la escuadra, que no puede hacer otra cosa que ver y lamentar cómo se está destruyendo todo el material”.

“Y como si esto no bastara la fama del barco en los puertos argentinos y chilenos es desastrosa. En Punta Arenas se llamaba “buque pirata” porque es público y notorio que no paga sus deudas y ha estado, más de una vez a punto de ser embargado”.

Basta imaginar el estado que la nave presentaba al tiempo de su final en nuestra costa. Y si bien su interesante historia también naufragó en la memoria del pueblo actual, se lo recuerda en una de las vitrinas del Museo del complejo histórico Misión Salesiana.

(Foto Archivo General de la Nación)

 

4 – La biblioteca del pùeblo

La Biblioteca Popular Eduardo Schmidt (hijo) , fue fundada el 8 de abril de 1953. Esta casa ubicada en Avenida San Martín 438, perteneció a la familia de Eduardo e Isabel quienes perdieron a su hijo Eduardo «Piluncho», fallecido en plena juventud.

Los Schmidt fundaron la Estancia «Piluncho», en el campo conocido como Sección Fernández de la Estancia Ruby, sita en la ruta complementaria E km. 59, renombrada más tarde «Dos Hermanas» al ser vendida a las hermanas Inés y Elisa Uribelarrea, hoy en propiedad de la familia de Carlos Pastoriza.

Tras su dolorosa pérdida, los Schmidt se fueron de la isla pero legaron a Río Grande su bella casa, mobiliario y sus libros para ser destinada al exclusivo uso del pueblo.  Por ende, en 1954, pasó a integrar la nómina de las bibliotecas populares del país, registrada bajo el N°2597 en la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares.

Funciona hasta nuestros días y ofrece interesantes y valiosos títulos que ya no se consiguen en el mercado editorial. Muchos riograndenses pasamos nuestra infancia y juventud haciendo los deberes escolares o fuimos socios de esa biblioteca para lecturas a préstamo. Te invitamos a visitarla.

 

3 – Las obreras del Frigorífico

De la casa al trabajo, de Thorne y Moyano al barrio CAP. Un viaje de 2 horas para ir y otras tantas para volver, en el viejo “camión de Mejoral”, sin un techo que las resguarde del frío.

Lo recuerdan al detalle, con afecto y pasión, casi como si hubiera sido un juego a sus apenas 15 o 20 años.

Fueron “las obreras del Frigorífico”, animándose a una labor agotadora a la par de los hombres. Inmortaliza esos momentos una foto grupal que en la semana del Aniversario de Río Grande, encontró un sitio de privilegio en el museo Virginia Choquintel.

Estaban allí presentes María y Herminia Vargas, Eliana Villarroel, Ana Águila, Auristela Barrientos (94 años de edad), Danila Artigues, Ita Andrade, Rebeca Contreras, Rosa Ojeda y Margarita Maldonado.

Recogimos su testimonio, los recuerdos y la alegría de reencontrarse para revivir aquel tiempo.

Las demás señoras, algunas ausentes con aviso y otras que seguimos identificando, hasta cubrir la totalidad de la foto. Hay muchas que no pudieron ir, pero albergo la esperanza de que en verano podamos tomar una foto de todas en CAP al menos de quienes viven aún y fueron obreras en el Frigorífico.

(Fotografía restaurada por Ariel Alonso)

 

2 –  Familias centenarias

Doña Amparo Velazco fue la partera del pueblo. Llegada a Río Grande en 1924, la españolisima trajo al mundo a unos cuantos fueguinos.

Es recordada por una pequeña calle en nuestra ciudad con el nombre de su esposo: Pasaje Chamorro, el cual bien podría llevar el nombre de esta valiosa dama para honrar su memoria.

Su hija María Dolores se casó con Don Casiano Pérez y tuvieron siete hijos de los cuales sólo viven dos, una de ellas en Río Grande, de nuestras vecinas más longevas, la coqueta Doña Argentina Inocencia Pérez de Castillo quien ya cuenta con 92 años de vida, en la foto retratada en su oficio de telefonista en el Río Grande lejano. Y junto a sus padres y esposo Juan Inocencio Castillo.

(Fotos gentileza de la nieta, bisnieta, tataranieta Marlene)

 

1 – Los días de la fundación

Un 11 de Julio de 1921 nacía oficialmente Río Grande en el entonces Territorio Nacional de Tierra del Fuego. El Presidente Hipólito Yrigoyen, en el marco de la Ley 4167 de 1903, decretaba el nacimiento de la colonia agrícola pastoril. Encomendando al agrimensor Jesús De Andrés Varela cumplir con los procedimientos técnicos que trazaríam la planta urbana del pequeño pueblo.

En los datos que surgen de la labor de mensura, se registran los pobladores afincados en la zona desde tiempo anterior, algunos de ellos dueños de pequeños comercios. Como eran la familia de Mariano Kovacic, Federico Martínez, Manuel Anllo, Pedro Triviño, José Pérez, Jorge Draguisevic, Manuel Arias Busto, Ludovico Duzinsky, Ibarra y Chapresto, Resino y Solarez, Obregón y Barria, Rafael Raful y Roque, Guerra y Cárdenas, Francisco Cervera, Luisa de García, Arturo Varas, Pedro Oyarzo, Alejandro Lias, Simón Imperial, Ramón Arias y Francisco Bilbao.

Recién en 1928 se crearía la primer comisión de fomento, integrada por los vecinos Francisco Bilbao, Federico Ibarra, Eduardo Van Aken, José Raful y Manuel Anllo quienes tendrían a su cargo la labor de administrar el mejoramiento y desarrollo de Río Grande.

Vista de Río Grande en 1944. AGN (Hoy es la zona donde funciona el Municipio)