El rubro textil atraviesa una profunda crisis en la provincia, con el cierre de cinco fábricas en los últimos tres años y la precarización de miles de empleos.
Roberto López, Secretario General de la Asociación Obrera Textil, describe en ((La 97)) radio Fueguina un panorama desalentador y advierte sobre las consecuencias para las familias que dependen de este sector en la región.
“El panorama no es muy bueno; nosotros desde la asociación teníamos siete fábricas y desde el 2023 hasta la fecha nos quedan dos fábricas; nos queda Australtex y la hilandería en Ushuaia. Es decir, nos cerraron cinco fábricas desde que está este gobierno”, señala López, en el programa “Un gran día”.
La realidad es que la competitividad frente a importaciones y la presión de costos empujan a las empresas a reducir producción o bajar precios para sostenerse. “Lo que pasa es que ellos hoy en día lo primero que te están diciendo es que no pueden competir con la importación; no están vendiendo nada, entonces lo primero que hacen es bajar la persiana”, comenta el sindicalista.
La caída de empleos es abrupta y persistente. “Ese es el problema que tenemos, no solo acá sino en todo el país; nosotros éramos 35.000 afiliados y están quedando 20.000; se han perdido 10.000 puestos de trabajo; es impresionante lo que está pasando con las textiles, todos los días tenemos noticia de que las textiles echan o bajan las persianas”, explica López.
En Río Grande, el impacto es tangible: “Ninguno de ellos le dio de baja a las empresas, lo único que hicieron fue bajar las persianas e indemnizar a la gente”, resume el sindicalista, mientras detalla el saldo local. “Acá en Río Grande, con los últimos cierres, hemos perdido de nuestro sindicato 550 compañeros; 550 puestos de trabajo.”
El panorama diversification de salidas laborales también se ha ido completando: “La gente se va, otros han enganchado otro tipo de trabajo; otros están haciendo Uber y muchos se han ido; se volvieron a sus provincias”, describe López.
“La única fábrica que se está jugando y está trabajando todavía por medio de medidas cautelares es Australtex; están judicializando todo porque no se quieren ir de la isla”, señala el dirigente.
La situación actual, para López, es incluso más grave que la crisis del 2001: “La verdad que es muy triste lo que está pasando con los textiles y creo que esto es mucho peor que la crisis del 2001; ahora lo que deciden los empresarios es bajar las persianas y queda en nuestro caso por ejemplo 550 familias en la calle.”
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