La referente de la Unión de Empleadas Domésticas de Río Grande, Dora Sánchez, cuestionó el último acuerdo salarial para trabajadoras de casas particulares y aseguró que el incremento anunciado resulta insuficiente ante la inflación. “El aumento no alcanza ni para un kilo de pan”, afirmó, al considerar que la recomposición “no cambia la realidad de las compañeras”.
El entendimiento contempla subas escalonadas que totalizan un 3% y el pago de bonos diferenciados según la carga horaria. Sin embargo, Sánchez remarcó que, en la categoría más habitual, el valor de la hora apenas supera los $4.600 en bruto, cifra que queda rápidamente desactualizada frente a los precios de alimentos y servicios básicos.
Además del bajo impacto del aumento, advirtió sobre incumplimientos frecuentes. La referente de las trabajadoras señaló que hay empleadoras que no abonaron el bono anterior y que persisten irregularidades en aportes jubilatorios y cobertura de obra social. “No sabemos si los aportes están hechos y muchas no tienen cómo verificarlo. Primero cargan la SUBE para ir a trabajar antes que el teléfono”, describió.
Sánchez también alertó sobre el temor a reclamar por derechos laborales. Según relató, algunas trabajadoras fueron desvinculadas tras consultar por el pago de bonos o aguinaldos. “Las compañeras no pueden confrontar porque se quedan sin trabajo. La que pone la cara soy yo”, sostuvo.
En ese contexto, insistió en que el sector continúa atravesado por la precarización estructural. “La ley es muy clara y reconoce derechos, pero si no se cumple, queda en el papel”, planteó.
Finalmente, la referente subrayó que se trata de un colectivo esencial, compuesto en su mayoría por mujeres que sostienen hogares ajenos mientras enfrentan dificultades para sostener el propio. “No pedimos privilegios, pedimos que se respete lo que corresponde”, concluyó.
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