El contexto socioeconómico de la Argentina no escapa a Río Grande y se complejiza cada vez más para los vecinos de la ciudad. Algunos recurren a comedores para recibir un plato de comida, otros toman la decisión de pedir asistencia al estado municipal o provincial, mientras que algunos recurren a otras medidas extremas: revolver la basura.
La imagen de vecinos realizando este tipo de actos, para buscar ropa, o un poco de comida, comun en otras provincias, se proyecta de a poco en distintos puntos de la ciudad, siendo los contenedores los más utilizados en esta medida desesperante.
Cuando la necesidad aprieta, la dignidad no desaparece, pero sí queda a merced de la supervivencia.
Lo que antes parecía una escena aislada hoy se repite con mayor frecuencia en distintos barrios de Río Grande. La postal de personas buscando comida o abrigo en los residuos no sólo expone urgencias individuales, sino también un entramado social cada vez más tensionado por la falta de empleo y la pérdida de ingresos.
Detrás de cada bolsa abierta hay una historia que interpela no sólo al Estado, sino a toda la comunidad. El aumento de estas situaciones confirma el impacto de la crisis económica en la ciudad y plantea un desafío urgente para las políticas públicas y la contención social, en un escenario donde cada vez más vecinos buscan alternativas para subsistir.
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