Australia empezó a aplicar desde el 10 de diciembre de 2025 un esquema que exige a ciertas plataformas tomar “medidas razonables” para impedir que personas menores de 16 años creen o mantengan cuentas. En ese marco, Meta informó que desactivó 544.052 cuentas que atribuyó a usuarios sub-16 en Instagram, Facebook y Threads, en un operativo concentrado entre el 4 y el 11 de diciembre.
Qué establece la restricción australiana y a quién apunta
El régimen se conoce como social media minimum age (edad mínima para redes) y funciona como una obligación dirigida a las empresas, no a las familias: la obligación recae en las plataformas alcanzadas, que deben impedir que menores de 16 tengan cuentas. El esquema está dentro del marco regulatorio de seguridad online y su cumplimiento es supervisado por el regulador australiano de seguridad en línea.
En términos prácticos, la regla no se enfoca en “mirar contenido” sino en tener cuenta. Ese detalle es relevante porque, aun con restricciones, muchas redes permiten acceder a publicaciones sin iniciar sesión, con menor nivel de personalización.
Cuántas cuentas desactivó Meta y en qué redes
Según informó la propia compañía y replicaron medios internacionales, Meta desactivó 544.052 cuentas que consideró vinculadas a menores de 16 en Australia. El desglose informado fue:
- Instagram: 330.639
- Facebook: 173.497
- Threads: 39.916
La empresa señaló además que el cumplimiento es un proceso “por capas” (múltiples controles) y que irá ajustando sistemas de detección con el tiempo, especialmente porque no existe un estándar único para determinar la edad online.
El punto más difícil: verificar la edad sin invadir la privacidad
La gran tensión del debate es técnica y legal a la vez: ¿cómo probar que alguien tiene 16 o más sin exigir datos sensibles en exceso?
La autoridad australiana de privacidad explicó que, para cumplir, las plataformas van a necesitar tratar datos personales con algún método de age assurance (verificación/aseguramiento de edad) y que deben hacerlo protegiendo la información y minimizando lo recolectado.
En paralelo, Meta insistió en que la verificación de edad debería resolverse más “arriba” del sistema (por ejemplo, en tiendas de apps o a nivel dispositivo), para que la regla sea consistente entre servicios. Ese planteo aparece en coberturas de medios y reportes sobre la respuesta de las plataformas a la norma.
Qué cambia para adolescentes y familias
Más allá de la discusión regulatoria, el impacto cotidiano se resume en tres puntos:
- Menores de 16 no deberían poder crear o mantener cuentas en plataformas alcanzadas, si el sistema detecta que están por debajo de la edad mínima.
- Puede seguir existiendo acceso “sin cuenta” a contenidos públicos, aunque con funciones limitadas (sin comentar, publicar, mensajería, etc.), dependiendo de cada plataforma.
- El control real depende de los mecanismos de verificación y de cuán fácil sea evadir el sistema (datos falsos, cuentas de terceros, VPN), un punto que la industria y reguladores siguen discutiendo.
Señales de un cambio que puede expandirse
El caso australiano se mira como un ensayo de alto impacto porque combina dos elementos poco comunes juntos: una edad mínima relativamente alta (16) y una obligación explícita de cumplimiento para plataformas, con potenciales sanciones económicas si no toman medidas razonables.
Por eso, aun lejos de Tierra del Fuego, el tema puede anticipar debates que ya aparecen en otros países: salud digital, exposición a contenidos, y sobre todo el “cómo” de la verificación de edad sin generar nuevos riesgos de privacidad.
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