A partir de este jueves 15 de enero quedará sin efecto el arancel que aún pagaban los celulares importados, en cumplimiento de la segunda etapa de la reducción prevista en el Decreto 333/2025. Con esta medida, los equipos dejarán de tributar el 8% vigente hasta ahora, tras la baja inicial aplicada en mayo pasado, cuando los derechos se redujeron del 16% al 8%. El sector estima que el impacto en los precios comenzará a percibirse en febrero.
Sergio Airoldi, CEO de Air Computers y vicepresidente de Cadmipya, sostuvo que la rebaja final implica “una baja aproximada del 10% respecto de los valores actuales”, aunque advirtió que la Argentina seguirá siendo sensiblemente más cara que otros países de la región por la carga impositiva interna. Recordó, además, que la presión tributaria favorece el ingreso ilegal de dispositivos: según AFARTE, uno de cada tres teléfonos que circulan en el mercado llega por contrabando.
El sector importador ya incorporó la reducción en sus políticas de precios. Desde MacStation —distribuidor oficial de Apple— informaron que la caída del arancel fue considerada en el lanzamiento del iPhone 17 y en el resto del portafolio disponible en el país.
Proyecciones privadas anticipan un impacto mayor. Gabriel Salomon, director de la empresa de logística y comercio exterior Jidoka, estimó que la rebaja podría traducirse en una caída de entre 20% y 25% para los equipos importados. En el caso de los celulares producidos en Tierra del Fuego, la reducción se ubicaría entre 10% y 15%, impulsada por el régimen simplificado de envíos y la eliminación de impuestos internos que rige desde mediados del año pasado.
El cambio, sin embargo, reaviva la preocupación sobre la competitividad de la industria fueguina. Especialistas advierten que la importación sin aranceles presiona directamente sobre los equipos ensamblados localmente, aunque reconocen que por ahora el esquema impositivo y la posibilidad de financiación mantienen un margen de rentabilidad para la producción nacional.
Voceros del sector fabril señalaron, no obstante, que la mejora derivada de la baja de derechos se ve parcialmente neutralizada por el incremento del costo de las memorias, un insumo clave cuyo precio subió a nivel global por la fuerte demanda de la industria vinculada a la inteligencia artificial.
Pese a la rebaja del arancel, fabricantes locales aseguran que el precio final de los celulares importados aún no es suficiente para ubicarse por debajo del de los modelos nacionales. Sostienen que la brecha se achica, pero no alcanza para frenar el contrabando, y remarcan que la conveniencia para el consumidor depende de si paga al contado en el exterior o de si necesita financiamiento, caso en el que termina optando por el mercado interno.
En ese contexto, Tierra del Fuego atraviesa una etapa de reordenamiento. Entre mayo y diciembre las empresas del polo tecnológico acordaron una “paz social” que incluyó el compromiso de no realizar despidos, junto con la creación de una mesa de competitividad y una serie de medidas para reducir costos. AFARTE destacó que se modernizaron procesos productivos y se habilitó el uso de bitrenes para transporte de mercadería, con el objetivo de mejorar la eficiencia logística.
“El desafío es llegar en las mejores condiciones al 15 de enero y recuperar volumen para sostener la competitividad”, indicaron desde la entidad empresarial.
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