«Estamos complicados». El tono de voz no es el característico de Emilio Sanz, reconocido panadero fueguino y conocido a nivel nacional como «el mejor jefe del mundo».
Es que la crisis no distingue y su propio comercio también se ve impacto por el duro momento económico que transita la República Argentina y que parece está lejos de culminar en el futuro próximo.
«Esto no es una realidad exclusiva de este año, viene de hace tiempo», revela Emilio, quien además admite que la Panadería La Unión asimismo tuvo que recurrir a modificaciones en la manera de adquirir insumos.
«Estamos complicados con los costos y con la escasez de mercadería; ahora traemos la harina en barco, ya que reduce bastante el flete y nos permite mantener el pan en un precio razonable, esto hace que nos cueste unos $80 mil menos», cuenta el empresario.
Sin embargo, también detalla que en el verano se producen grandes ganancias, aunque en estos meses «sobra la mitad de la gente». Pero a pesar de esto, mantiene vigente su postura: «Facturamos la mitad pero podemos mantenerlo, vamos a bancar todo lo que tenemos que bancar a pesra de que es difícil mantener el plantel».
Por otro lado, Emilio también se mostró preocupado por los cambios de hábitos entre los consumidores, que ya no regresan a Ushuaia o Río Grande llevando varios kilos de pan para sus familias.
Por si fuera poco, el pandero incluso reveló que con cada vez mayor frecuencia se dan casos de vecinos que utilizan tarjeta de crédito para comprar pan.
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