
Al igual que un año atrás, la relación entre el Ejecutivo riograndense y el Concejo Deliberante se encuentra muy lejos de los augurios de paz y reencuentro que son habituales para estas fechas.
La problemática del transporte público y otros temas que el Intendente pretende resolver con urgencia ha encontrado en el Concejo Deliberante una dura resistencia a sacarlos adelante, provocando una tensa relación que podría derivar en situaciones aún impensables.
La cuestión tomó por carriles de desencuentro cuando, quince días atrás, los ediles aprobaron en relación al conflicto con Taikre, una ordenanza que declara la emergencia en el sector, la que (a juicio del Ejecutivo) ”lejos de darle atribuciones especiales al Intendente, se las recorta”.
En virtud de ello, el jefe comunal firmó el veto a la ordenanza y envió un nuevo proyecto, por el cual se permitiría rescindir el contrato de la actual prestataria y contratar una nueva empresa, en el marco de la emergencia.
El proyecto, sin embargo, quedó durmiendo en un cajón sin que ninguno de los ediles propiciara su tratamiento. En vista de ello la semana pasada ingresó al deliberativo un pedido de tratamiento de urgencia del proyecto y de otros tres (al menos) considerados prioritarios para resolver temas de la Ciudad.
Los días siguientes (incluso durante el feriado largo) fueron de continuos llamados telefónicos desde despachos del Municipio, pero a pesar de ello la semana comenzó sin noticias de la pretendida convocatoria a sesión, e incluso sólo se encontraban en la ciudad tres de los siete concejales, lo que desalentaba toda posibilidad de encarar la cuestión de manera formal.
A última hora de la tarde trascendió que habría una convocatoria a sesión especial cursada desde la presidencia, pero con la intención (se sugirió) de rechazar todos los proyectos, como respuesta terminante (y beligerante) a los reclamos del Ejecutivo.
El resultado de la discusión es, por ahora, imprevisible, aunque queda claro que el año 2014 terminará como comenzó, con las relaciones seriamente afectadas entre el Intendente y los ediles, varios de los cuales se encuentran en plena campaña preelectoral, lo que les quita tiempo para sus tareas específicas.
Incomunicados
Entre los temas “parados” en el Concejo y por los cuales se pidió tratamiento de urgencia (amparado en el artículo 104 de la Carta Orgánica) se encuentra un convenio con la firma Movistar que permitiría mejorar sensiblemente la prestación del servicio de telefonía celular en la ciudad. El acuerdo apunta a facilitar a la empresa al menos siete predios para la instalación de antenas para telefonía celular, pero la falta de tratamiento en el Concejo impide la efectivización del convenio y la consecuente mejora en el servicio.
“Es un proyecto a todas luces necesario, la gente desde hace mucho reclama un mejor servicio de telefonía celular y la negativa a aprobarlo no tiene explicación, los concejales deberían darla, pero parece que no la hay”, reclamaron desde los despachos del palacio municipal, dejando en claro que no sólo las relaciones, también el diálogo está pasando por un momento por demás negativo.
Incomunicación y desencuentros, el signo del final de año en las relaciones políticas a nivel comunal.
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