Tierra del Fuego registró unas 404 interrupciones voluntarias del embarazo (IVE) hasta mediados de agosto de 2026, una cifra que podría acercarse a 600 al finalizar el año. Más allá del volumen de casos, las estadísticas provinciales muestran un perfil predominante alejado de la asociación habitual con la adolescencia: la mayoría de las consultas corresponde a mujeres adultas, con una edad promedio de 28 años y generalmente con hijos.
El responsable del Programa Provincial de Salud Sexual, Jorge Farina, precisó en ((La 97)) Radio Fueguina que durante 2025 hubo 593 interrupciones y detalló el panorama actual: “En lo que va del 2026 hasta mediados de agosto, en la ciudad de Ushuaia se han realizado 221 y en Río Grande 183”. Frente a la evolución registrada, estimó que “creo que vamos a estar alrededor de las 600” al finalizar el año.
Uno de los datos centrales surge de la distribución por edades. Farina explicó que “el grupo mayoritario es entre los 25 y los 30 años” y contrastó esa información con una percepción extendida: “Es el que muchas veces le puede endilgar el aborto a la adolescente irresponsable con su sexualidad, que es el discurso que podemos escuchar por ahí”. Sin embargo, agregó que “las mujeres menores de 19 años, o sea las que pertenecen al grupo adolescente, corresponden al 8,5% de la muestra”.
El análisis permite establecer además un perfil promedio de quienes recurren al sistema sanitario. “La mujer ejemplo que consulta en este consultorio es una mujer de 28 años con dos hijos”, indicó el profesional, mientras que posteriormente precisó que “la mayoría son mujeres que ya tienen hijos, que deciden tener una organización familiar, les toma de sorpresa un nuevo embarazo y recurren a la interrupción del embarazo como método para organizarse”.
Las estadísticas incorporaron también los antecedentes de interrupciones. Según Farina, “el 70% es la primera vez que consultan por este tema”, mientras que existe “un 30% que ya han pasado por esta situación alguna vez”. Dentro de ese último grupo, explicó, “un 24% sólo tienen un IVE anterior y después va disminuyendo con dos o con tres IVE anteriores”. El objetivo sanitario apunta a reducir esa reiteración mediante consejería y anticoncepción posterior.
La baja incidencia adolescente también abrió el análisis sobre educación sexual. Farina consideró que “por ahí la población adolescente tuvo acceso a mejor información que una mujer de 30 o 35 años”, aunque remarcó la necesidad de profundizar la Educación Sexual Integral porque determinados contenidos “muchas veces en la casa no se enseña por pudor, por creencias religiosas, por miedos”.
Respecto de la atención, en Río Grande las interrupciones de hasta 12 semanas se realizan de manera farmacológica y ambulatoria en los CAPS. Para casos posteriores se requiere internación y derivación a Ushuaia debido a que, según explicó Farina, en el hospital riograndense “hay un servicio donde todos los médicos son objetores”. La mayor accesibilidad temprana permitió, no obstante, disminuir esas derivaciones.
Otro aspecto observado es el acompañamiento durante el proceso. “La minoría vienen acompañadas por la pareja”, señaló Farina, quien interpretó esa situación como “un reflejo más de la irresponsabilidad sexual masculina”. En paralelo, destacó que existen equipos de salud mental y trabajo social en ambas ciudades para acompañar a las pacientes.
Para 2027, el programa buscará reducir la cantidad de interrupciones, aunque Farina vinculó la evolución reciente con el contexto económico: “Con la realidad socioeconómica que está viviendo este país y la imposibilidad y lo difícil que es criar a un niño en esta época, creo que es un determinante que hace que una mujer decida interrumpir un embarazo”.
Finalmente, en materia de insumos, aseguró que la Provincia cuenta con anticonceptivos y medicación suficiente hasta fin de año, pese a la reducción de los envíos nacionales.
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