Jonathan es un vecino de Río Grande que, pese a las secuelas de un grave accidente que afectó su movilidad, recorre diariamente distintos barrios para vender productos y sostener a su familia. Días atrás le robaron el carrito donde trasladaba su mercadería, pero la situación rápidamente despertó la solidaridad de otros riograndenses.
Jonathan llegó a Río Grande en 2012 y, tras un período en Buenos Aires, regresó definitivamente a Tierra del Fuego a fines de 2018. Desde entonces construyó una clientela que lo reconoce mientras recorre las calles ofreciendo bolsas de residuos, medias, repasadores, toallas, ropa térmica y otros artículos. “No me voy a ir más porque me gusta mucho Río Grande”, contó.
El robo ocurrió en Chacra IV. Jonathan había terminado su jornada y entró a un comercio durante unos minutos, dejando el carrito junto a la puerta. Al salir, ya no estaba. Además de la herramienta que necesitaba para movilizarse, perdió la mercadería con la que trabajaba.
Para él, recuperar el carro era especialmente importante debido a las dificultades que arrastra desde un grave accidente en motocicleta. Permaneció nueve meses internado y alrededor de cinco meses postrado, hasta que logró volver a caminar, aunque con secuelas que todavía afectan su movilidad.
“No quedé como estaba antes, pero bueno, gracias a Dios estoy de pie”, expresó. Actualmente utiliza un bastón canadiense y explicó que tiene dificultades para mover uno de sus pies. Aun así, continúa saliendo todos los días a trabajar.
Después del robo, volvió a las calles con un bolso que le habían regalado, aunque trasladar la mercadería de esa manera le demandaba demasiado esfuerzo. Entonces apareció la ayuda de los vecinos: primero recibió un carrito provisorio y luego un vecino de Chacra IV se ofreció a construirle uno adaptado, que podrá impulsar con las manos.
La noticia comenzó a circular y se multiplicaron los mensajes y ofrecimientos de colaboración. “Ya conseguí todo para que me armen el carrito y muchas gracias a la gente que se ofreció, se preocupó y me mandó un mensajito”.
Frente a lo ocurrido, también eligió quedarse con otra enseñanza. Al hablar con su pareja después del robo, puso el foco en que no había sufrido ningún daño físico.
“Es material, con sacrificio y trabajando lo vamos a recuperar”, sostuvo, convencido de que podía volver a empezar.
A sus 40 años, Jonathan continúa recorriendo Río Grande con su mercadería. Esta vez, sin embargo, lo hace acompañado por una muestra de solidaridad que le permitió recuperar parte de lo perdido y, sobre todo, encontrar nuevas fuerzas para seguir adelante.
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