El programa de Gestión Integral de Riesgo Escolar (GIRE) lleva adelante talleres y charlas en instituciones educativas de Río Grande y Ushuaia con el objetivo de preparar a docentes y estudiantes frente a situaciones de emergencia.
La propuesta nació a partir de una ley nacional sobre prevención sísmica que la provincia adhirió mediante una norma propia. Roberto Sosa, profesor y miembro del programa, explicó su funcionamiento en “Tarde a tarde”.
Según detalló Sosa, la norma alcanza a las 19 jurisdicciones con riesgo sísmico, entre ellas Tierra del Fuego, y derivó en la creación del programa en 2022.
“Abarcamos los cuatro niveles del Ministerio de Educación”, señaló, y precisó que el trabajo se extiende desde el nivel inicial hasta el superior, con talleres lúdicos y charlas adaptadas a cada grupo, ya sea un jardín de infantes, una escuela primaria, un colegio secundario o un instituto terciario.
Este año el programa recorrió todos los niveles. Sosa mencionó establecimientos como el colegio provincial Alicia Moreau de Justo, donde trabajaron con estudiantes de primero a sexto año, el Polivalente de Arte y el jardín número 6, entre otros.
También realizaron capacitaciones para docentes en jornadas institucionales y articulan con programas del Ministerio de Educación. La agenda se arma a partir de la demanda de cada directivo.
“Estamos a disposición de los directivos de cada institución”, afirmó por ((La 97)) Radio Fueguina, y contó que las convocatorias crecen de boca en boca entre maestros y profesores.
El programa también participó en la feria de ciencias junto a cuatro escuelas que trabajaron sobre amenazas naturales y antrópicas. Entre las primeras, Sosa destacó las inundaciones posibles en Río Grande y los sismos, que dieron origen a la iniciativa.
La metodología incluye materiales audiovisuales y juegos. “Tenemos un personaje que se llama Bomberito”, comentó el profesor, y explicó que a través de videos breves enseñan qué hacer ante un sismo o un incendio.
A esas amenazas suman otras como el monóxido de carbono. En los talleres lúdicos muestran la mochila de emergencia, trabajan con rompecabezas y adaptan los contenidos según la edad y el nivel.
Sosa aclaró el alcance de la tarea. “Lo nuestro más que nada es pedagógico”, sostuvo, y explicó que su función es enseñar cómo evacuar el aula y cuál es la salida de emergencia más cercana, mientras los simulacros quedan a cargo de los organismos de respuesta.
Para eso, el programa coordina con Bomberos, Policía, Protección Civil y Defensa Civil, según la disponibilidad de cada institución.
Además, entregan folletos con la lista de la mochila de emergencia y los números de contacto, tanto a los estudiantes como a los docentes que los acompañan.
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