La incertidumbre sobre cómo sostener a sus familias, cobrar los salarios pendientes y afrontar una eventual indemnización domina los últimos días de los trabajadores de Autofarma.
Con el cierre en Río Grande y Ushuaia ya definido, la preocupación dejó de estar concentrada en la continuidad de la empresa y pasó a una pregunta mucho más inmediata: qué ocurrirá con quienes quedarán sin empleo y arrastran tres meses de sueldos y el aguinaldo de junio sin cobrar.
Miguel Ruiz del Valle, empleado de la firma, describió en ((La 97)) Radio Fueguina el escenario que atraviesan sus compañeros. En Río Grande son 20 familias afectadas y otras 20 en Ushuaia, mientras que el impacto total alcanza a los trabajadores de las 17 sucursales: “En total de las 17 farmacias somos 200 familias”, precisó. En la ciudad todavía quedan algunos días de atención, aunque “el cierre se tendría que dar esta semana según lo que nos han comunicado”.
La preocupación económica comenzó mucho antes de llegar a esta instancia. Los trabajadores acumularon obligaciones mientras esperaban salarios que no llegaron y ahora desconocen cómo serán canceladas las deudas laborales. Consultado sobre cómo consiguieron atravesar tres meses sin cobrar, Ruiz del Valle resumió: “Ahí estamos, debiendo tarjetas, debiendo alquileres, debiendo servicios”.
A esa situación se agrega la incertidumbre por las indemnizaciones. “Yo soy uno de los más jóvenes de la empresa, tengo 3 años y medio, pero tengo compañeros, como en el caso de Gallegos igual, que tienen 25 años, 23 años”, explicó.
El interrogante surge de la propia situación financiera de Autofarma: “Si ya nos están debiendo 3 meses de sueldo, por más que OSEF te pague lo que te debe uno arriba del otro, no alcanza para pagar los sueldos. No alcanza para pagar liquidaciones” admitió en referencia al disparador de la crisis laboral, la falta de pago de la obra social provincial.
Desde la empresa, según relató el trabajador, ya admitieron que no existen recursos para continuar funcionando. En una reunión realizada en Río Gallegos, los propietarios “fueron claros, no tienen plata para pagar, nos están debiendo tres meses, entonces antes de sumar un cuarto sueldo han preferido cerrar la farmacia”. El problema inmediato, añadió, es determinar “qué va a pasar con nosotros, cómo nos van a liquidar”.
El conflicto con OSEF aparece como uno de los antecedentes centrales de la crisis. Ruiz del Valle ubicó la deuda en 5.000 millones de pesos y cuestionó la propuesta de la obra social, que contemplaba una quita del 10% y siete pagos. Sin embargo, remarcó que esa discusión ya no puede modificar el destino de los puestos laborales: “Ya es un hecho que la farmacia va a cerrar”. Ruiz percibe que por más que se salde la deuda que mantiene OSEF, no se podrá revertir una determinación que los empleados conocían desde la semana anterior.
Ese escenario explica también la sensación de impotencia que atraviesa al personal. “Realmente estamos devastados, porque ya cuando alzamos la voz teníamos tiempo. Hoy no hay tiempo”, expresó. Ahora, sostuvo, tampoco encuentran dónde dirigir el reclamo: “¿Pelear contra quién? ¿Contra el dueño? Si no tiene plata. ¿Contra OSEF? Si ya está, por más que OSEF pague, la farmacia va a cerrar. ¿Qué hacemos? ¿A quién peleamos?”.
Mientras esperan los telegramas que permitirán iniciar formalmente los reclamos ante el Ministerio de Trabajo, los empleados comenzaron hace meses a buscar alternativas. Pero las perspectivas tampoco resultan alentadoras. Posibilidades de reubicarse en otras farmacias, Ruiz del Valle las consideró “nulas, la mayoría de los compañeros estamos tirando currículums desde hace cinco meses”.
La angustia se profundiza por un mercado laboral que, según observa, ofrece cada vez menos oportunidades. “No hay trabajo en la isla, no hay trabajo informal, no hay economía circular”, advirtió, antes de situar el caso de Autofarma dentro de una problemática más amplia donde “todos los días te encontrás con noticias de despidos, las fábricas cierran, compañeros suspendidos”.
Para los trabajadores de Autofarma, esa realidad dejó de ser ajena. Como sintetizó Miguel Ruiz del Valle, “estamos en una situación mala, y hoy nos toca a nosotros”.
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