La salud se convirtió durante las dos gestiones del intendente Martín Perez en uno de los pilares de la política municipal de Río Grande. La ampliación de la infraestructura, la incorporación de profesionales, la apertura de nuevas especialidades y el fortalecimiento de la prevención configuraron un sistema que asumió responsabilidades crecientes frente al aumento de la demanda y la retracción de otras jurisdicciones o hasta de un sector privado que -en su conjunto- lejos está de cubrir las necesidades de los pacientes..
El subsecretario de Salud de la Municipalidad de Río Grande, médico psiquiatra Agustín Pérez, explicó en ((La 97)) Radio Fueguina que el objetivo no consiste únicamente en preservar los servicios existentes, sino “también potenciar el sistema municipal de salud que tenemos”.
Aun en un contexto económico adverso, afirmó que la definición política permanece inalterable: “El recorte no va a venir por el lado de la salud nunca”, aunque reconoció que “cada vez se hace un poco más difícil, la demanda es mayor”.
Esa decisión presupuestaria permitió transformar una estructura que comenzó con 7 dispositivos y actualmente posee 15 espacios en funcionamiento. Durante ese proceso se incorporaron servicios vinculados con neurodesarrollo, rehabilitación, salud mental, consumos problemáticos, geriatría y gerontología, además de ampliar y descentralizar el laboratorio.
Cantidad y calidad
Para Pérez, la expansión debía combinar cantidad con calidad: “Cualquier vecino que vaya a algún dispositivo de salud del Municipio sabe que es igual o mejor que cualquier clínica privada y eso tiene que ser así porque justamente buscamos la igualdad, la universalidad, el acceso”.
La infraestructura constituye apenas una dimensión del modelo. La estrategia también descansa sobre la prevención, considerada más efectiva y menos costosa que la atención posterior de las enfermedades. “Estamos todo el año haciendo cosas desde los 15 dispositivos de salud con gran impacto para la comunidad”, señaló el funcionario, al enumerar cursos sobre consumos problemáticos, prevención del suicidio, promoción de la vida y neurodesarrollo, desarrollados mediante acuerdos sin costo con universidades y asociaciones profesionales.

El crecimiento demográfico obligó, además, a diseñar respuestas para una población adulta mayor cada vez más numerosa. El Municipio reforzó la vacunación, los talleres preventivos, la atención en salud mental y el acompañamiento comunitario, mientras abrió servicios de geriatría y gerontología en todos sus centros. Pérez consideró que el trabajo realizado constituye “un modelo a seguir” y remarcó: “No hay muchos municipios de la Argentina que trabajen tan fuertemente en prevención y en actividades con adultos mayores”.
Ampliando horizontes
La política de salud mental expresa con particular claridad esa ampliación de responsabilidades. La creación de una dirección específica fue acompañada por un observatorio municipal, programas territoriales y, recientemente, el Consejo Municipal de Salud Mental. Allí confluyen organizaciones, universidades, fuerzas de seguridad, instituciones profesionales y representantes legislativos para construir un plan integral, compartir estadísticas y establecer objetivos con plazos concretos.
Los datos muestran la magnitud del desafío. “4 de cada 10 argentinos manifiesta tener algún padecimiento de salud mental o un malestar psicológico”, indicó Pérez, quien agregó que “sólo el 20% de la población dice estar durmiendo bien” y que el suicidio “ya ha superado a la cantidad de homicidios que hay a nivel nacional”. Frente a ese escenario, el sistema municipal otorgó durante 2025 más de 10.500 turnos de salud mental, una capacidad que alivió directamente al conjunto de la atención pública.
Otro paso fue la apertura del centro de abordaje de consumos problemáticos, sostenido íntegramente con recursos locales.
“El municipio siempre va dando un paso más y tomando más responsabilidades”, explicó el subsecretario, al señalar que el dispositivo funciona “sin ningún tipo de financiación por Sedronar, ningún tipo de financiación externa ni de la provincia ni de la Nación”. Sólo durante su primer año superó los 5.000 turnos y puso en marcha grupos de familiares, espacios para pacientes, tratamientos individuales y actividades de formación.
La experiencia riograndense presenta así una estructura susceptible de ser pensada más allá de los límites municipales: inversión sostenida, presencia territorial, equipos interdisciplinarios, prevención y articulación comunitaria. No reemplaza las obligaciones provinciales y nacionales, pero demuestra que una gestión con prioridades definidas puede ampliar capacidades incluso bajo restricciones económicas.
Agustín Pérez sintetizó ese concepto al defender la necesidad de preservar una intervención estatal sólida: “Hoy cada vez menos gente puede pagar una prepaga, cada vez menos gente tiene obra social, entonces tiene que haber un sistema de salud público sólido para poder ir paliando todo esto que está sucediendo”.
De cara al próximo presupuesto, aseguró que la salud continuará como “prioridad” y “bandera del municipio”, con nuevos objetivos, más profesionales y una estructura preparada para seguir creciendo.
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