Después de semanas de conflicto en la planta de Río Grande, el CEO de la empresa Mirgor, José Luis Alonso, realizó finalmente declaraciones públicas y colocó a la Unión Obrera Metalúrgica en el centro de sus cuestionamientos.
En una entrevista con la TV Pública Fueguina, el ejecutivo sostuvo que la resolución de la disputa y la continuidad de los trabajadores dependen de la actitud que adopte el sindicato.
La controversia mantiene involucrados a alrededor de 300 trabajadores que habían sido desvinculados y posteriormente alcanzados por la conciliación obligatoria, además de delegados gremiales cuyo ingreso a las plantas fue impedido. En ese escenario, ante la consulta concreta sobre si los empleados continuarán trabajando desde septiembre, Alonso respondió, escuetamente: “Depende de la UOM”.
El empresario vinculó esa definición con la posibilidad de abrir una negociación: “Depende de la voluntad de sentarse a una mesa y discutir los puntos que son claves para realmente garantizar la continuidad laboral de todos los trabajadores de Tierra del Fuego”. En un tono crítico hacia la conducción sindical, agregó: “No se puede vivir de la conflictividad. Es hora de sentarse y maduramente discutir de qué manera podemos defendernos siendo competitivos”.
Alonso profundizó esa posición al señalar que “el problema es que la UOM no entiende ninguna otra manera de negociar que no sea con el conflicto”.
Una formulación también de tono provocativo apareció en una comunicación difundida posteriormente por la compañía: “Nadie se pone de acuerdo mediante el conflicto; para eso está el diálogo. La pregunta es si la UOM está a la altura de sentarse en una mesa y conversar como corresponde” señala Alonso.
El CEO también relacionó la discusión laboral con los cambios productivos que atraviesa la industria electrónica y la necesidad de mejorar la competitividad. “No entender esto y no tratar de adaptarse a las circunstancias en las que vivimos es dejar a toda la gente sin trabajo”, afirmó, y sostuvo que la empresa pretende continuar fabricando en Tierra del Fuego: “Mirgor no quiere llenar la estantería de productos importados, quiere fabricar”.
Al referirse específicamente a los trabajadores, Alonso diferenció su desempeño de sus cuestionamientos hacia el gremio. “Los obreros que tenemos son excepcionales; el problema son unos pocos que no tienen otra manera de funcionar que no sea el conflicto”, expresó. También aseguró que “el 90% de la gente quiere trabajar, pero tienen miedo, entonces se ven obligados a seguir estas cosas”.
Sobre el cierre, insistió en que la compañía no pretende reducir salarios y volvió a trasladar el desenlace de la disputa hacia la contraparte sindical: “Mirgor no está pidiendo bajarle el salario a nadie”. Para avanzar, concluyó, “necesitamos gente responsable del otro lado que se siente y verdaderamente intente construir”.
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