La industria de Tierra del Fuego atraviesa un escenario complejo que combina una caída sostenida de su participación en la economía provincial, una fuerte retracción del empleo y un contexto nacional que condiciona cualquier expectativa de recuperación. Así lo analizó en ((La 97)) Radio Fueguina el director de la consultora Ecotono, el economista Federico Rayes, quien sostuvo que el panorama actual responde a un proceso de largo plazo al que se sumaron decisiones de política económica y cambios en el mercado de consumo.
Al contextualizar la situación, explicó que la industria continúa siendo el principal motor de la estructura productiva fueguina, aunque con un peso considerablemente menor al que tuvo en otras etapas. «Entre el 40 y más del 50 y hasta el 60% de la riqueza que se genera en Tierra del Fuego está vinculada a la industria», indicó, pero precisó que «el último dato, que es del 2024, dice que el PBI fueguino, solamente un 40% se ha explicado por la industria».
Esa pérdida de participación, aclaró, no es reciente: «La tendencia a la pérdida de relevancia viene ya del año 2012-2013, cuando uno mira los números largos en cuanto a cantidad de empleo y en cuanto a cantidad de productos y riqueza generada».
Dentro de ese recorrido histórico, Rayes identificó distintos momentos que profundizaron el deterioro. Recordó que durante la última prórroga del sub régimen industrial se incorporaron exigencias específicas para el sector textil, anticipando dificultades para su continuidad.
Más tarde, con el cambio de administración nacional, consideró que aparecieron nuevos condicionantes. «La economía nacional toda se vio resentida, bajó varios cambios en el nivel de consumo, este para mí es uno de los factores más relevantes», sostuvo, y agregó que la reducción de aranceles y la mayor competencia de productos importados también afectaron al esquema productivo fueguino.
Como consecuencia de ese conjunto de factores, describió un escenario de fuerte contracción laboral. «Todo ese combo, cuando uno lo analiza de manera integral, nos lleva al escenario actual», afirmó, al señalar que la provincia registra una caída interanual del empleo del 32% y que el sector reúne actualmente «más o menos las 6.500 personas», muy por debajo del promedio histórico de «entre 11 y 12 mil personas».
En ese sentido, remarcó que la industria opera hoy «a un 50% de nuestra capacidad de empleo o de generación de productos, o incluso en algunos casos a menos».
El informe también pone de manifiesto la fuerte concentración del empleo industrial en la electrónica. Rayes explicó que «es histórico que el sector electrónico de consumo siempre tuvo preponderancia en empleo, en cantidad de productos», por lo que cualquier alteración sobre esa actividad impacta en los indicadores generales.
Aunque reconoció que algunos segmentos muestran un desempeño favorable, aclaró que su incidencia todavía resulta limitada. Mencionó, entre ellos, la producción de componentes electrónicos para la industria automotriz, además de actividades vinculadas a plásticos y productos químicos, que «están teniendo números positivos», aunque «muy marginales al lado de lo que representa la masividad de la industria electrónica».
Consultado sobre las posibilidades de diversificación, advirtió que el margen de acción es reducido porque el sub régimen industrial depende de las decisiones de la Secretaría de Industria de la Nación. Explicó que «no acepta incorporación de nuevas empresas» y que las firmas autorizadas deben limitarse a los procesos productivos previamente aprobados, situación que restringe la incorporación de nuevas actividades.
En ese marco, recordó que la flexibilización del proceso de fabricación de celulares fue el último cambio relevante y mencionó que actualmente las empresas impulsan modificaciones similares para la producción de aires acondicionados.
Respecto de las recientes incorporaciones de trabajadores registradas durante junio, relativizó su alcance al señalar que forman parte de las oscilaciones habituales del régimen. «Lo importante siempre cuando uno analiza esto es ver las tendencias de largo plazo», sostuvo, ya que las variaciones mensuales responden muchas veces a contrataciones temporarias vinculadas a pedidos puntuales de producción.
Finalmente, Federico Rayes consideró que una eventual recuperación dependerá, principalmente, del comportamiento del consumo interno. «Si llegase a haber una reactivación, como se espera que sí ocurra en el segundo semestre de este año, podrían llegar entonces señales positivas para Tierra del Fuego con mayor aumento de demanda», afirmó.
Sin embargo, aclaró que no espera una recuperación masiva del empleo y concluyó que «eso todavía está por verse, no hay una certeza», por lo que el desempeño de los próximos meses será determinante para evaluar si comienza a revertirse la tendencia observada durante los últimos años.
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