La crisis de Aires del Sur dejó de medirse únicamente en términos productivos para trasladarse de lleno a la vida cotidiana de sus trabajadores. A siete meses de la paralización de la empresa y sin percibir ingresos, decenas de familias atraviesan una situación cada vez más crítica, sostenidas por la asistencia estatal y la solidaridad de vecinos, mientras crece el temor de que muchos deban abandonar Tierra del Fuego por no poder afrontar sus gastos básicos.
La situación es especialmente delicada para quienes deben afrontar un alquiler. Según explicó el delegado de los trabajadores, Maximiliano Uriona, hay «26 compañeros que están pagando alquileres y no sabemos cómo ayudarlos», lamentó, al reflejar una preocupación que hoy supera el conflicto laboral y se centra en garantizar que cada familia pueda conservar un techo.
Mientras esperan una definición sobre el futuro de la empresa, los trabajadores continúan sosteniéndose gracias a la ayuda del Gobierno provincial, de las municipalidades de Río Grande y Ushuaia, como así también de las donaciones de la comunidad. Sin embargo, Uriona reconoció que la asistencia ya no alcanza para responder a una realidad que golpea a un número cada vez mayor de familias. «Somos conscientes de que el pedido de ayuda se está multiplicando. Hay muchísima gente afuera que está sufriendo».
En ese contexto, explicó que la prioridad es atravesar el día a día sin que los hijos de los trabajadores queden desprotegidos. «Tenemos que seguir remándola para que los chicos, por lo menos, tengan un techo», expresó, antes de advertir que algunos empleados podrían verse obligados a dejar la provincia. «No sería porque no quieran seguir luchando, sino porque ya no tienen recursos. Si no tenés un techo, ya no tenés más recursos», argumentó con respecto a la decisión que están evaluando sus compañeros.
Asimismo, el delegado recordó que en otras puntos del país hubo trabajadores de fábricas recuperadas que terminaron viviendo dentro de los establecimientos al no poder afrontar un alquiler, una realidad que espera no se repita en Tierra del Fuego. Mientras tanto, aseguró que muchas familias sobreviven endeudándose para cubrir necesidades básicas. «Nosotros no tenemos ingresos y dependemos de los bolsones que nos entrega el Gobierno, la Municipalidad y de la enorme ayuda que sigue llegando de la comunidad», señaló.
Para Uriona, el drama que viven las familias de Aires del Sur refleja el impacto que la crisis industrial está teniendo sobre Río Grande. En esta misma línea, consideró que «el industricidio es lo que está destruyendo Río Grande», al sostener que el cierre de fábricas y la pérdida de puestos de trabajo ya dejaron de ser un problema económico para convertirse en una emergencia social.
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