Con apenas 17 años dejó Río Grande para instalarse en Buenos Aires con la intención de continuar su formación. Ocho años después, Lucía Arrébola obtuvo el título de técnica en bioimágenes, mientras sostiene un empleo como soldado voluntaria en el Ministerio de Defensa y proyecta continuar con la licenciatura. En el segmento “Chicos que crecen” del programa Un gran día, que se emite por ((La 97)) Radio Fueguina, repasó el recorrido que la llevó a cumplir una meta construida lejos de su ciudad y de su familia.
Arrébola recordó que cursó sus estudios en el CIERG, pasó por la Misión Salesiana y regresó al mismo establecimiento para concretar un intercambio estudiantil en Alemania. Sobre esa etapa, destacó: “En la Misión aprendes un poco de valores y lo que es el trabajo, claramente. Y el intercambio, una experiencia muy distinta, aprender otra cultura, otro idioma, estar tan lejos de la familia, a tan corta edad”.



Al referirse a su llegada a Buenos Aires, explicó que el camino académico no estuvo exento de dificultades: “Fue con mucho esfuerzo. Yo desde que vivo acá trabajo, así que fue con mucho esfuerzo y mucha dedicación. Al principio empecé estudiando medicina, pero hubo momentos difíciles y tuve que cambiar de carrera, tomé un rumbo distinto al que le tenía mucha miedo, pero finalmente me enamoré de mi nueva carrera y acá estamos con un título en mano”.
Actualmente trabaja para sostener sus estudios, desempeñándose como soldado voluntaria en el Ministerio de Defensa: “Laburo toda la mañana y después de 3 a 8 de la noche me tenía que ir a la facultad, y no muchos trabajos te lo permiten. Me daban mis días de estudio, me apoyaron un montón en mi carrera, así que estoy sumamente agradecida”.
También se refirió al desafío personal que implicó alejarse de su familia: “Mi familia está en Río Grande, así que estamos lejos varios años ya, lo que cuesta un montón. Yo me vine con 17 años y obviamente hay momentos de extrañar un montón, cuesta un montón acostumbrarse a una nueva ciudad tan grande”.



El 25 de junio pasado Lucía aprobó su último examen y celebró junto a sus seres queridos, que viajaron especialmente para acompañarla: “Yo también lo hice por ellos, obviamente, fueron mi motorcito de todos los días y el título es también de ellos”.
Al hacer un balance de estos años, Lucía Arrébola resumió: “Hoy miro detrás y realmente siento que valió todo la pena, mi esfuerzo, mi sacrificio, las noches sin dormir, las canceladas a mis amigos, valió la pena. Hoy siento que lo logré voy a seguir, ya veo que puedo hacerlo”.
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