La industria textil fueguina atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia. Así lo aseguró el secretario general del Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines (SETIA), Rodrigo Cárcamo, quien advirtió que el sector enfrenta una crisis sin precedentes desde la instalación de las primeras plantas fabriles en Tierra del Fuego durante la década de 1980.
Las recientes desvinculaciones en la empresa Sueño Fueguino, que alcanzaron tanto a trabajadores representados por SETIA como por el sindicato SOIVA, reflejan, según el dirigente, un escenario que se viene agravando desde hace tiempo. Explicó que muchas empresas recurrieron inicialmente a suspensiones para intentar preservar los puestos de trabajo, aunque «esas medidas terminaron convirtiéndose en despidos definitivos» ante la falta de una recuperación de la actividad.
Asimismo, Cárcamo señaló que las propias empresas atribuyen las dificultades a la persistente retracción del mercado interno. En ese sentido, afirmó que «el consumo no levanta ni repunta», por lo que consideró que esa situación se convirtió en «un cuello de botella muy difícil de superar» para la producción nacional.
El dirigente sostuvo que la magnitud de la crisis también se refleja en la reducción del empleo. En este mismo sentido, recordó que años atrás varias fábricas textiles de la provincia superaban ampliamente el centenar de trabajadores e incluso algunas llegaron a emplear varios cientos de operarios. Como ejemplo mencionó a Australtex, que pasó de tener cerca de 300 empleados a mantener actualmente poco más de 120.
De acuerdo con las estimaciones del sindicato, hoy en día el conjunto del sector textil fueguino reúne apenas unos 250 trabajadores activos, una cifra que evidencia el retroceso de una actividad que fue pionera en el desarrollo industrial de la provincia.
Las perspectivas para el segundo semestre tampoco son alentadoras. Cárcamo señaló que informes de la Fundación ProTejer muestran una caída sostenida del empleo industrial en todo el país, con unos 25.000 puestos de trabajo perdidos y cerca de la mitad de la capacidad instalada sin utilizar. A su entender, ese escenario, sumado a la apertura de las importaciones y la debilidad del consumo interno, reduce cada vez más la competitividad de las empresas nacionales.
En ese contexto, el titular de SETIA advirtió que muchas firmas ya comenzaron a modificar su modelo de negocios, dejando de producir para dedicarse principalmente a la comercialización de productos importados, mientras que otras directamente evalúan cerrar sus puertas, profundizando el deterioro del empleo industrial en Tierra del Fuego.
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