El empresario rural Sulko Romero avanza con un proyecto para desarrollar salmonicultura en tierra en estancia Las Violetas, ubicada unos 10 kilómetros al norte de Río Grande, mediante un sistema de piletones con recirculación de agua dulce salinizada que aspira a convertirse en el primero de estas características en Tierra del Fuego y en la Patagonia Sur.
La iniciativa tomó impulso luego del anuncio del gobernador Gustavo Melella sobre la firma de una carta de intención con una empresa salteña interesada en invertir en el sector. Ese grupo se sumaría al emprendimiento junto con una compañía chilena con medio siglo de experiencia en la producción de salmones, que busca trasladar parte de su desarrollo al lado argentino de la isla.
El esquema prevé captar agua del río Chico y someterla a un proceso de salinización, descartando el uso de agua de mar por cuestiones sanitarias. Según explicó Romero, la decisión responde a la alta sensibilidad de la especie. “El agua salada del mar no la vamos a usar, se va a usar agua dulce y se va a salinizar. Cambia completamente”, sostuvo al describir el rediseño técnico realizado por los especialistas.
La producción se realizará íntegramente en tierra, mediante estanques de gran escala y sistemas de recirculación que permiten reutilizar el recurso hídrico. “Nuestro proyecto es producir salmones dentro de la tierra, como si fuera una pecera en tu casa, un poco más grande”, explicó el empresario, quien agregó que son piletones “como tanques australianos, con una tecnología mucho mayor, que se hacen adentro de la tierra directamente”.
El emprendimiento contempla desarrollar el ciclo completo de producción, desde la obtención de ovas y la cría de alevines hasta el procesamiento, fileteado, empaque y comercialización del producto final. La proyección es alcanzar una producción anual de 850.000 toneladas destinadas principalmente a la exportación, reservando un porcentaje para el consumo en Río Grande, Tolhuin y Ushuaia.

Las proyecciones
La primera etapa ocuparía unas 35 hectáreas, con posibilidad de ampliación hasta 80, e incluirá galpones, sistemas de bombeo, grupos electrógenos, comedores e infraestructura complementaria.
Romero estima que el complejo generará inicialmente entre 200 y 250 puestos de trabajo directos. “Vamos a empezar a resurgir nuevamente la zona norte”, afirmó al destacar el impacto esperado sobre el empleo local.
En materia ambiental, el empresario aseguró que el agua utilizada no será descargada nuevamente al río sino que permanecerá dentro de un circuito cerrado. “El reciclaje del agua no va a ir nuevamente al río, sino que se recicla y se vuelve a utilizar”, señaló, al tiempo que indicó que el sistema contará con sensores para controlar temperatura, salinidad y mortandad de los peces.
La concreción del proyecto depende ahora de un factor clave: la adhesión de Tierra del Fuego al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), iniciativa que permanece en análisis en la Legislatura provincial. El oficialismo, impulsor de la propuesta, aún no tendría asegurados los votos necesarios, mientras se espera conocer la posición definitiva del resto de los bloques.
El emprendimiento se presenta además en un contexto de expansión de la acuicultura patagónica. En el norte de la región, la actividad registró durante 2025 un crecimiento récord de producción y exportaciones, consolidándose como uno de los complejos productivos más dinámicos del país mediante sistemas de cultivo controlados.
Ese antecedente refuerza las expectativas de quienes impulsan el desarrollo fueguino, aunque en Tierra del Fuego el debate sobre la salmonicultura generó una mayor resistencia por parte de sectores ambientalistas.
Comentarios