La incertidumbre laboral generada por los despidos en la empresa Aires del Sur abrió una preocupación creciente en Río Grande por las consecuencias emocionales y psicológicas que atraviesan los trabajadores afectados y sus familias. La directora General de Salud Mental y Adicciones del Municipio, Andrea Manavela, sostuvo en ((La 97)) Radio Fueguina que el impacto excede la pérdida económica y altera profundamente la vida cotidiana y los vínculos de quienes atraviesan la situación.
“Es muy complejo y muy dolorosa toda esta situación. Desde el municipio estuvimos acompañando desde distintas áreas y con distintas propuestas. Nosotros desde el área de Salud Mental y de Salud en general también estuvimos acompañando, pero también está interviniendo Desarrollo Social y se está ofreciendo un acompañamiento un poco más amplio”, afirmó la funcionaria durante la entrevista.
Manavela explicó que la urgencia económica suele desplazar cualquier posibilidad de reflexión emocional. “La preocupación es comer y poder pagar el alquiler, entonces ¿en qué momento uno puede tomarse el tiempo de pensar en qué le está pasando, cómo se está sintiendo, qué le gustaría hacer? Si la preocupación es poder cumplir o satisfacer necesidades básicas. Hay una erosión de los objetivos”, señaló.
La directora de Salud Mental indicó que las consecuencias alcanzan a todo el entorno cercano de los trabajadores despedidos. “Cuando se afecta la fuente de ingreso de subsistencia familiar, todo el grupo se ve afectado. El grupo familiar, el grupo de amigos, no es solamente algo individual ni familiar, que por supuesto donde más impacta es en la familia. Pero impacta en la familia, e impacta en lo vincular”, expresó.
En ese sentido, remarcó que la pérdida del empleo modifica rutinas y afecta las certezas cotidianas. “El desempleo es algo de mucho impacto cuando se pierde cierta regularidad, cuando una situación afecta nuestra rutina, nuestra vida cotidiana, que es rutinaria y monótona, pero a la vez da seguridad. Uno sabe ‘ahora hago esto, después hago esto, va a pasar esto, esto otro’. Te da cierta previsión de qué va a ir pasando”, describió.
También advirtió sobre las consecuencias que genera la falta de previsibilidad. “Cuando eso se rompe, cuando no tenemos previsión, no sabemos qué va a pasar y están en juego necesidades básicas, hay una crisis que afecta no solamente a la persona, sino al grupo familiar”, afirmó. Según explicó, cada integrante procesa el impacto de manera diferente y las manifestaciones también aparecen en las infancias.
Frente a ese escenario, Manavela destacó la importancia del acompañamiento social y comunitario para evitar el aislamiento. “Lo principal es que las personas no se sientan solas, que sepan que cuentan con alguien que los puede escuchar sin juzgarlos y que también los va a ayudar dentro de sus posibilidades”, sostuvo.
La funcionaria remarcó que el municipio no puede resolver la pérdida del empleo privado, aunque sí fortalecer redes de asistencia y escucha. “No podemos devolver esa fuente de empleo privado que se perdió, pero sí podemos acompañar, podemos informar, asesorar y buscar otros que nos ayuden a encontrar alguna solución a todo esto que está pasando”, concluyó.
Finalmente, consideró que sostener vínculos cercanos resulta fundamental en contextos de crisis prolongadas. “Tenemos que trabajar y sentirnos acompañados y sentir que tenemos a alguien con quien contar”, afirmó Andrea Manavela, al insistir en que la contención y la presencia de la comunidad pueden convertirse en herramientas para familias afectadas.
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