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Crisis profunda

Metalúrgicos advierten que el conflicto podría escalar como en 2001

La caída del empleo, salarios por debajo de la canasta básica y suspensiones en fábricas configuran un escenario crítico. El delegado de Radio Victoria sostuvo que la situación podría derivar en un estallido similar al de 2001.

En el marco de una nueva jornada de protesta impulsada por la Unión Obrera Metalúrgica, el delegado de base de Radio Victoria, Pablo Ibáñez, describió un panorama crítico para el sector industrial en Tierra del Fuego, con eje en la pérdida de empleo, la caída del poder adquisitivo y la incertidumbre generalizada.

La movilización, según explicó en ((La a97)) Radio Fueguina, se inscribe en un contexto más amplio de reclamos sociales, aunque remarcó que la situación laboral atraviesa un punto de tensión creciente.

“Nos manifestamos en contra de la política del gobierno nacional, en contra de todo lo que viene generando acerca de la industria, perjudicando a la industria, por la defensa de los puestos de trabajo, por nuestro derecho de vivir en Tierra del Fuego”, afirmó, al tiempo que vinculó la protesta con “una importante cantidad de conflictos, de reducción de puestos de laburo” y cambios estructurales que afectan al sector.

Ibáñez señaló que el deterioro de las condiciones económicas se refleja en los ingresos de los trabajadores. “Tenemos sueldos por el piso, no llegan ni siquiera a la canasta básica, un metalúrgico ingresante está en $1.450.000, cuando la canasta está arriba de los $2.200.000”, detalló, y agregó que la situación podría agravarse con la quita de subsidios.

En paralelo, describió un escenario de suspensiones y despidos en distintas empresas: “La incertidumbre con lo que está pasando en BGH, con un periodo de suspensión, en Mirgor con despidos, en Solnik con despidos”.

En el caso puntual de su planta, advirtió sobre la caída de contratos: “Mañana vamos a tener 20 contratados menos, 20 familias que van a quedar en la calle porque no van a renovar esos contratos”, indicó, al tiempo que precisó que la empresa cuenta con “357 efectivos y 182 contratados”, además de personal tercerizado. Según explicó, el impacto trasciende a los trabajadores directos: “Repercute en el personal de cocina, de limpieza, en logística, en transporte”.

El dirigente subrayó que la principal preocupación es la falta de previsibilidad. “La incertidumbre es lo principal, y cómo impacta en la economía, hay un montón de comercios cerrados, de ventas que están por el piso, compañeros que buscan otro trabajo para poder llegar a fin de mes”, sostuvo. En ese sentido, consideró que el deterioro ya no es sectorial, sino generalizado.

Consultado sobre el respaldo social, afirmó que existe acompañamiento, aunque también cuestionó discursos oficiales. “Se presume que en el resto de la industria son más de 200.000 trabajadores, entre el sector privado y el público, que este 1 de mayo van a estar lamentablemente desocupados, despedidos, y no hay respuesta, no hay paraguas, no hay contención”, expresó.

Finalmente, Pablo Ibáñez advirtió sobre las posibles derivaciones del conflicto: “El riesgo acá es que terminemos como en el 2001, que se vayan todos y después no tenemos quién se haga cargo de la administración del Estado”, señaló, y vinculó ese escenario con el agravamiento de las condiciones laborales y sociales. En ese marco, insistió en que la recuperación salarial, la continuidad laboral y mejores condiciones de trabajo son los ejes centrales del reclamo metalúrgico en un contexto que definió como “nefasto para los trabajadores”.

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