El recuerdo de una construcción colectiva
El ex Decano de la UTN fueguina comenzó poniendo en valor el proceso político que culminó con la sanción de la Ley Nacional N.º 23.775, el 26 de abril de 1990, destacando que se trató de una construcción colectiva impulsada por múltiples actores políticos y sociales.
“Es un momento muy especial. Todo el recuerdo para los militantes del Partido Justicialista y también de los otros partidos que hicieron posible que el proyecto de ley de provincialización llegara al Congreso y convencer a los demás diputados acerca de la necesidad de provincializar el territorio nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur”.
En ese sentido, el ex convencional remarcó que la provincialización no fue un proceso lineal, sino que estuvo atravesado por debates intensos sobre el alcance territorial de la futura provincia.

La “provincia grande”, una definición política clave
Ferreyra hizo especial énfasis en el concepto de “provincia grande”, una definición que —según recordó— no estuvo exenta de tensiones en su momento.
“La provincia grande deseada. Hubo debate: había quienes preferían que siguiera como territorio, otros que se provincializara Tierra del Fuego sin Antártida y sin Malvinas, porque podía provocar conflictos internacionales”.
Sin embargo, subrayó que finalmente prevaleció la voluntad del pueblo fueguino de consolidar una provincia con una dimensión integral:
“La voluntad del pueblo fueguino fue adherir a la ley y sancionar la provincia grande en su Constitución”.
Para Ferreyra, esa decisión no sólo tuvo implicancias administrativas, sino que representó un acto de afirmación soberana con proyección geopolítica.
Una celebración con mirada crítica
A 36 años de aquel hito, el dirigente valoró el aniversario como una instancia de reconocimiento histórico: “Es una gran alegría vivir este momento”.
No obstante, su análisis rápidamente se desplazó hacia la coyuntura actual, donde trazó un diagnóstico crítico sobre el rumbo económico y político.
“La provincia, hasta que asumió el gobierno nacional, me parece que tenía un rumbo. Ahora nos encontramos sin rumbo”.
Si bien no eludió posibles responsabilidades a nivel local, apuntó directamente al impacto de las políticas nacionales:
“Tal vez haya responsabilidad del Gobierno provincial, como no, pero no ayuda para nada la política económica nacional”.
Crisis productiva y caída de expectativas
Ferreyra advirtió que las consecuencias de ese escenario ya se manifiestan en la realidad cotidiana de la provincia: “Estamos viéndolo en el cierre de fábricas, de comercios y la caída de la esperanza de una mejoría en el futuro para Tierra del Fuego”.
Sus palabras se inscriben en un contexto de preocupación creciente por el deterioro del entramado productivo fueguino, históricamente ligado al régimen industrial y al empleo privado.
Un mensaje a los pioneros y a las nuevas generaciones
Pese al tono crítico, el ex convencional apeló a la memoria colectiva y al espíritu fundacional de la provincia para sostener una perspectiva de esperanza.
“Eso no hay que perderlo. La gente que vino, vino a buscarse acá un lugarcito bajo el sol, una oportunidad de vivir con mayor esperanza y prosperidad que en otros lugares del país”.
Finalmente, dejó un mensaje dirigido tanto a los pioneros como a las nuevas generaciones de fueguinos:
“Hay que aguantar, que ya va a volver la provincia floreciente como era hasta hace unos años”.
Entre la memoria y el desafío del presente
Las declaraciones de Mario Félix Ferreyra sintetizan la tensión entre el orgullo por una conquista histórica —la provincialización— y las incertidumbres del presente.
En un escenario atravesado por debates sobre soberanía, desarrollo e identidad, su voz vuelve a poner en el centro una pregunta clave: cómo sostener, en el tiempo, el proyecto de aquella “provincia grande” que hace 36 años logró convertirse en realidad.
El recuerdo de una construcción colectiva
El ex Decano de la UTN fueguina comenzó poniendo en valor el proceso político que culminó con la sanción de la Ley Nacional N.º 23.775, el 26 de abril de 1990, destacando que se trató de una construcción colectiva impulsada por múltiples actores políticos y sociales.“Es un momento muy especial. Todo el recuerdo para los militantes del Partido Justicialista y también de los otros partidos que hicieron posible que el proyecto de ley de provincialización llegara al Congreso y convencer a los demás diputados acerca de la necesidad de provincializar el territorio nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur”.En ese sentido, el ex convencional remarcó que la provincialización no fue un proceso lineal, sino que estuvo atravesado por debates intensos sobre el alcance territorial de la futura provincia.
La “provincia grande”, una definición política clave
Ferreyra hizo especial énfasis en el concepto de “provincia grande”, una definición que —según recordó— no estuvo exenta de tensiones en su momento.“La provincia grande deseada. Hubo debate: había quienes preferían que siguiera como territorio, otros que se provincializara Tierra del Fuego sin Antártida y sin Malvinas, porque podía provocar conflictos internacionales”.Sin embargo, subrayó que finalmente prevaleció la voluntad del pueblo fueguino de consolidar una provincia con una dimensión integral:“La voluntad del pueblo fueguino fue adherir a la ley y sancionar la provincia grande en su Constitución”.Para Ferreyra, esa decisión no sólo tuvo implicancias administrativas, sino que representó un acto de afirmación soberana con proyección geopolítica.
Una celebración con mirada crítica
A 36 años de aquel hito, el dirigente valoró el aniversario como una instancia de reconocimiento histórico: “Es una gran alegría vivir este momento”.No obstante, su análisis rápidamente se desplazó hacia la coyuntura actual, donde trazó un diagnóstico crítico sobre el rumbo económico y político.“La provincia, hasta que asumió el gobierno nacional, me parece que tenía un rumbo. Ahora nos encontramos sin rumbo”.Si bien no eludió posibles responsabilidades a nivel local, apuntó directamente al impacto de las políticas nacionales:“Tal vez haya responsabilidad del Gobierno provincial, como no, pero no ayuda para nada la política económica nacional”.
Crisis productiva y caída de expectativas
Ferreyra advirtió que las consecuencias de ese escenario ya se manifiestan en la realidad cotidiana de la provincia: “Estamos viéndolo en el cierre de fábricas, de comercios y la caída de la esperanza de una mejoría en el futuro para Tierra del Fuego”.Sus palabras se inscriben en un contexto de preocupación creciente por el deterioro del entramado productivo fueguino, históricamente ligado al régimen industrial y al empleo privado.
Un mensaje a los pioneros y a las nuevas generaciones
Pese al tono crítico, el ex convencional apeló a la memoria colectiva y al espíritu fundacional de la provincia para sostener una perspectiva de esperanza.“Eso no hay que perderlo. La gente que vino, vino a buscarse acá un lugarcito bajo el sol, una oportunidad de vivir con mayor esperanza y prosperidad que en otros lugares del país”.Finalmente, dejó un mensaje dirigido tanto a los pioneros como a las nuevas generaciones de fueguinos:“Hay que aguantar, que ya va a volver la provincia floreciente como era hasta hace unos años”.
Entre la memoria y el desafío del presente
Las declaraciones de Mario Félix Ferreyra sintetizan la tensión entre el orgullo por una conquista histórica —la provincialización— y las incertidumbres del presente.En un escenario atravesado por debates sobre soberanía, desarrollo e identidad, su voz vuelve a poner en el centro una pregunta clave: cómo sostener, en el tiempo, el proyecto de aquella “provincia grande” que hace 36 años logró convertirse en realidad.
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