Crece la preocupación en la planta de Solnik, en Río Grande, tras una serie de despidos registrados la semana pasada que impactaron tanto en operarios como en supervisores, en medio de un clima de tensión laboral.
De acuerdo a lo informado por delegados, las desvinculaciones alcanzaron al menos a cinco trabajadores afiliados a la UOM y a dos supervisores nucleados en ASIMRA. Los telegramas comenzaron a llegar el pasado jueves por la tarde, generando incertidumbre entre el resto del personal.
Desde la empresa atribuyeron la medida a un proceso de “reestructuración”, aunque esta explicación fue cuestionada por los representantes gremiales, quienes sostienen que no existen fundamentos claros para los despidos y advierten que algunos casos se produjeron sin causa justificada.
En ese marco, también se expuso una situación particular que, según denunciaron, podría encuadrarse como persecución laboral, al involucrar a una trabajadora que habría sido objeto de reiterados intentos de desvinculación.
Si bien tras una reunión con la gerencia se habría garantizado que no habrá nuevos despidos en el corto plazo, el conflicto sigue abierto y el malestar persiste. Desde el sector gremial señalaron que el escenario actual responde a un contexto más amplio que afecta a la industria, y alertaron sobre un posible agravamiento de la situación en los próximos meses.
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