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¿Realmente hay hambre?

«Piden comida y, si no les gusta, la tiran», revelaron desde el comedor «Las Familias»

((La 97)) Radio Fueguina aborda la complejidad de la situación económica y social en Río Grande, una ciudad donde los comedores y merenderos barriales cumplen un rol clave para miles de vecinos.

Alejandra Soto, referente del comedor “Las Familias”, describió en ((La 97)) Radio Fueguina la compleja situación que atraviesan los espacios comunitarios ante la reducción de la ayuda estatal y de las donaciones, lo que obliga a reorganizar recursos para poder sostener las cocinas abiertas.

En este sentido, Soto resaltó que actualmente se encuentran en un momento «complicado», ya que en el último tiempo no recibieron mucha ayuda. Sin embargo, resaltó la labor del Municipio y el Gobierno, los cuales les brindan insumos para que pueda continuar cocinando.

La entrevista, centrada en la experiencia del comedor que ya lleva diez años brindando asistencia alimentaria, expone un dilema recurrente: adaptar la distribución de alimentos frente a la escasez de insumos y la caída de las donaciones.

La referente del comedor explicó que mes a mes se distribuyen pan, facturas, verduras y otros productos que llegan, aunque no siempre de manera regular. Asimismo, recalcó que para optimizar la atención, el comedor mantiene la modalidad de viandas. “Yo les brindo la comida y ellos la comen en su casa”, explicó.

La reestructuración también implicó reducir la cantidad de beneficiarios. Actualmente el comedor asiste a unas 42 familias, cuando el año pasado llegaban a alrededor de 60. Frente a esto, Soto explicó que la decisión responde a la necesidad de garantizar que todos reciban ayuda. “La idea es cumplirle a todas las familias y no solamente a la mitad de los anotados”, remarcó.

La referente también mencionó que durante el verano algunas familias se ausentan de la ciudad. “Hay personas que se fueron de vacaciones en diciembre y todavía no volvieron”, señaló, motivo por el cual comenzó a actualizar los registros y confirmar quiénes continuarán en la lista de asistencia. Alejandra también reveló que algunas familias le pidieron conservar su lugar mientras están fuera de la ciudad, algo que evalúa caso por caso.

Otro desafío es evitar el desperdicio de alimentos. Según relató, en ocasiones algunas personas piden productos como si se tratara de un comercio. “La gente a veces se mal acostumbra y toma los comedores como si fueran un supermercado. Vienen a pedir puré de tomate, azúcar, arroz o fideos, y si pasan diez personas yo tengo diez paquetes menos”, explicó.

Por ese motivo, aclaró que desde hace un tiempo no dan mercadería, ya que no cuentan con un stock sobrante. «Lo que hay es para cocinar», remarcó.

Finalmente, señaló que incluso deben coordinar qué platos se retiran para evitar que la comida termine en la basura. “Cuando hago mondongo aviso en el grupo. de WhatsApp. A la persona que no le gusta le pido que no lo lleve, para que no lo vaya a tirar. Me ha pasado que vienen a buscar comida y la tiran a la vuelta de mi casa”, lamentó.

En esos casos, explicó, opta por ofrecer las viandas a otras familias que están en lista de espera: “Si hay diez personas a las que no les gusta el mondongo, llamo a otras que están esperando y vienen a buscar la comida”.

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