El cierre de dos fábricas en apenas una semana encendió nuevas alarmas en el sector mercantil. El secretario general del Centro de Empleados de Comercio (C.E.C), Daniel Rivarola, advirtió que la paralización de Aires del Sur y Sueño Fueguino no solo deja trabajadores industriales sin ingresos, sino que provoca un fuerte impacto en el comercio local y en servicios vinculados, profundizando un escenario que ya era complejo.
“Lamentablemente seguimos con el cierre de fábricas. Es un efecto dominó: cuando la gente deja de percibir salarios, deja de gastar”, señaló el dirigente. Explicó que, además de los operarios fabriles, también se vieron afectados trabajadores de maestranza vinculados al gremio, particularmente en Aires del Sur. “Hemos perdido compañeros de limpieza y eso también repercute en otros sectores, como el servicio doméstico o las guarderías que utilizaban. Todo ese salario que se deja de percibir impacta directamente en el comercio”, sostuvo.
Rivarola advirtió que la retracción ya es significativa y se profundiza con más de 130 salarios que dejaron de pagarse “de un día para el otro”. Frente a este escenario, el Centro de Empleados de Comercio firmó un convenio con la empresa de limpieza que prestaba servicios en Aires del Sur, luego de que se solicitara una reducción de personal. “Acordamos una reducción de jornada por 90 días para evitar que los compañeros queden en la calle”, explicó.
La preocupación se extiende más allá del sector industrial. Según detalló, en lo que va del año el gremio registró 23 despidos entre enero y febrero, que se suman a los 500 puestos de trabajo perdidos en los primeros dos años de gestión del presidente Javier Milei. Además, anticipó que la situación podría agravarse si otras empresas, como FAPESA, avanzan con medidas similares. “En temporadas de crisis solemos acordar reducciones de jornada para no perder puestos de trabajo. Ya lo vivimos en 2001 y durante el mandato de Mauricio Macri, y tendremos que estar atentos a lo que está sucediendo ahora”, indicó.
Rivarola calificó el panorama actual como “atípico” para esta época del año, ya que los conflictos solían concentrarse en noviembre o diciembre. Recordó que hacia fines de 2025 ya existía preocupación por el impacto del arancel cero a los productos fabricados en la isla y la fuerte retracción económica. “Sabíamos que después de las vacaciones íbamos a tener inconvenientes, no creímos que tan graves, pero es lo que estamos atravesando”, afirmó.
A la pérdida de empleo formal se suma el crecimiento del trabajo no registrado, una problemática que se repite cada vez con mayor frecuencia. “Fuimos a un kiosco donde tienen declarada a una persona media jornada y hay cuatro trabajando ocho horas. Si el empleador no puede sostener cuatro empleados, debería tener al menos dos en blanco y manejarse con eso, pero la informalidad es cada vez más común”, señaló. Estimó que alrededor del 25% de los trabajadores del sector estaría en negro o registrado en media jornada.
Asimismo, el secretario general del C.E.C. explicó que el sindicato detecta estas irregularidades y las denuncia ante los ministerios de Trabajo nacional y provincial. Si bien algunas situaciones se corrigen, en otras ocasiones el trabajador termina perdiendo el puesto. “El patrón espera unos meses y vuelve a tomar a otro en la informalidad. Por eso estamos continuamente en la calle”, sostuvo.
Finalmente, Daniel Rivarola volvió a rechazar que la reforma laboral sea la causa de despidos o incumplimientos en los aportes. “No cambió nada en la obligación de pago de aportes ni en el sostenimiento del sistema”, afirmó. También reconoció que el temor a perder el empleo desalienta las denuncias. “Nosotros cumplimos con el mandato de registrar y verificar que se respeten los derechos. Después terminamos siendo los malos por detectar empleo en negro, cuando el responsable es el empleador que tomó al trabajador en esas condiciones”, concluyó.
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