En el segmento “Chicos que crecen” del programa “Un gran día”, que se emite por ((La 97)) Radio Fueguina, Nicolás Gumusheff cuenta cómo encontró su lugar entre la electricidad y la mecánica, y cómo transformó esa decisión en una trayectoria marcada por la disciplina, el trabajo en equipo y el acompañamiento docente.
Su recorrido comenzó en el secundario. “Todo comenzó cuando arranqué en la técnica en el secundario en el CEPET”, recordó, y detalló que eligió el camino de técnico electromecánico. “Los dos últimos años del colegio secundario me di cuenta que era lo que me gustaba, que era la rama eléctrica, la rama mecánica”, sostuvo.
Nicolás atribuye parte de su rumbo a la continuidad de aquellos docentes que tuvo en el CEPET y que, más adelante, también integraron su experiencia en la facultad. “Lo más importante del sistema educativo son los docentes”, afirmó. En su visión, aun cuando el esfuerzo personal es clave, el impacto del acompañamiento pedagógico y de los compañeros resulta decisivo.

El paso por la UTN también estuvo atravesado por un momento complejo. “Los primeros años de la carrera estaba un poco afligido por el tema de la pandemia”, explicó, y señaló la incertidumbre que le generó la alternancia entre presencialidad y confinamiento. “Fue espectacular y los profesionales que hay dentro de la UTN son maravillosos”, aseguró.
Al mirar su experiencia, Gumusheff remarca que los últimos años fueron los que más disfrutó, por la especificidad de la ingeniería electromecánica. “Los dos últimos años fueron los que más disfruté”, dijo. En ese tramo, explicó que los conocimientos se van profundizando de manera gradual y que, con el tiempo, aparece la dimensión real de lo que se aprende.
Con una meta clara, su rendimiento se consolidó hasta alcanzar el 10. “Yo también para llegar al 10 tuve que solicitar ayuda de mis compañeros”, sostuvo. Y agregó que, en la carrera, el camino no se recorre sólo porque existen instancias constantes de trabajo grupal. “Si mis compañeros también avanzaron en la carrera también fue gracias a mí y a otros compañeros”, indicó.
El acto de graduación llegó el 18 de diciembre. Después de ese logro, Nicolás continuó con la idea de mantenerse en movimiento. “No es que ahora soy ingeniero y listo sino que es importante avanzar siempre a algo nuevo”, resumió, al tiempo que mencionó capacitaciones y una formación de ocho meses en tecnología y gestión.
Para el futuro, su horizonte combina desarrollo técnico con experiencias personales. “El día de mañana quiero seguir capacitándome, a aprender idiomas, por ahí viajar a otros países, conocer gente de otros países”, dijo. En esa continuidad aparece la misma lógica que sostuvo durante la carrera: estudiar, fortalecer herramientas y buscar nuevos desafíos.

Al dirigirse a chicos fueguinos, su mensaje no se limita a la elección de una carrera, sino que apuesta a la actitud. “No tengan miedo de nada”, afirmó, y remarcó el valor de la humildad y la ayuda mutua. “Ver si tu compañero está mal y no le alcanza para la nota y ayudarlo igual es importante, el compañerismo es fundamental”, señaló.
En su mirada, el futuro profesional no depende exclusivamente del origen escolar. “No tenés que salir de una escuela técnica para ser un bochazo en ingeniería”, afirmó, y cerró con una invitación a sostener el esfuerzo aun en contextos diversos: “Podés salir de cualquier colegio, tengo un montón de compañeros que salieron del colegio, que no están especializados en el área técnica, y de la misma manera hicieron una carrera perfecta”.
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