Un niño de 6 años fue brutalmente atacado por seis perros en el sector norte de Punta Arenas. El hecho ocurrió dentro de su vivienda y generó conmoción en la comunidad, además de reavivar el debate por la presencia de jaurías y la falta de control de animales sueltos en zonas periurbanas de la región.
El ataque se produjo el jueves por la mañana, cuando los animales ingresaron al domicilio ubicado en un pasaje cercano a la Ruta 9 Norte. Según se informó, el menor fue arrastrado desde la puerta de su casa y sufrió mordeduras en distintas partes del cuerpo, lo que obligó a una rápida intervención médica. Su madre intentó defenderlo utilizando una bicicleta para ahuyentar a los perros y también resultó herida en las piernas durante el intento de rescate. Como consecuencia de las lesiones, debió suspender un viaje a Perú, donde iba a representar deportivamente a la región como futbolista.
Afortunadamente, el menor fue dado de alta tras permanecer tres días internado en el Hospital Clínico de Magallanes. Si bien ya se encuentra con su familia, deberá continuar con curaciones y el esquema de vacunación en el sector de Río Seco, como parte del tratamiento posterior a las mordeduras.
Asimismo, el Municipio informó que ya logró identificar al presunto propietario de los animales involucrados y anticipó que presentará una querella criminal por lo sucedido. La medida apunta a establecer responsabilidades y avanzar en sanciones ante la gravedad del hecho.
Vecinos del sector norte de la ciudad señalaron que la presencia de perros sueltos se volvió un problema recurrente en los últimos años y vinculan la situación con el abandono de mascotas. Aseguran que las denuncias a la municipalidad se multiplicaron sin obtener respuestas concretas y calificaron el episodio como una tragedia que podría haberse evitado.
El caso encendió alertas en toda la región de Magallanes, donde situaciones similares ya se registraron en otras localidades del extremo sur. Organizaciones animalistas y referentes barriales advierten que la falta de políticas sostenidas de control poblacional canino y de promoción de la tenencia responsable favoreció la proliferación de jaurías, un fenómeno que hoy impacta con mayor fuerza en los sectores periurbanos y en familias en situación de mayor vulnerabilidad.
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