La proyección demográfica hacia 2030 anticipa un cambio estructural en el sistema educativo argentino, marcado por una fuerte reducción de la matrícula del nivel primario en todas las jurisdicciones.
En ese contexto, Tierra del Fuego emerge como el caso más extremo del país, con la mayor caída porcentual de alumnos y uno de los reordenamientos más profundos en sus indicadores educativos.
Las cifras se revelan en el informe “Presente y futuro de la cantidad de alumnos por docente y por grado” producido por Argentinos por la Educación y autoría de De Simone, M., Alzú, M.S. y Nistal, M., con fecha de enero de 2026.
Según las estimaciones oficiales, la matrícula primaria descenderá un 27% a nivel nacional entre 2025 y 2030, lo que equivale a unos 1,2 millones de estudiantes menos en comparación con 2023.
Sin embargo, el impacto no será homogéneo. Tierra del Fuego encabeza el ranking de reducción relativa, con una contracción proyectada del 36,1%, superando la fondo de la tabla a Santa Cruz y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Esta magnitud la posiciona como el epicentro del ajuste demográfico en el sistema educativo argentino.
El retroceso de la matrícula tiene efectos directos sobre la organización escolar. En 2023, la provincia ya presentaba una estructura particular: más del 60% de sus alumnos asistían a secciones de entre 20 y 24 estudiantes. De mantenerse constante la cantidad de secciones, hacia 2030 el escenario cambiaría drásticamente. Las proyecciones indican que el 78% de los alumnos de Tierra del Fuego cursaría en aulas con menos de 15 estudiantes, el valor más alto del país, y que las secciones con más de 25 alumnos prácticamente desaparecerían.
Este proceso también impacta de manera directa en el indicador de alumnos por docente, una de las variables clave para evaluar la asignación de recursos humanos. En Argentina, el promedio nacional pasaría de alrededor de 16 alumnos por cargo docente en 2023 a 12 en 2030. En Tierra del Fuego, la reducción sería aún más marcada: el ratio caería un 36%, una de las mayores bajas del país, solo comparable con Santa Cruz y CABA. El resultado es un sistema con una disponibilidad relativa de docentes por estudiante significativamente mayor que el promedio nacional.
En el plano comparado, mientras provincias como Buenos Aires, Córdoba o Mendoza seguirán concentrando los valores más altos de alumnos por docente hacia 2030, Tierra del Fuego se ubicará entre las jurisdicciones con ratios más bajos, reflejo de la intensidad del descenso demográfico.
La reducción proyectada de la matrícula también abre un margen potencial para la reorganización del sistema. En el caso fueguino, se estima que hacia 2030 podrían requerirse casi 300 secciones menos y una reducción cercana a 450 cargos docentes frente a alumnos, lo que liberaría recursos equivalentes a unos 8.683 millones de pesos anuales, según valores salariales de referencia.
Así, Tierra del Fuego no solo encabeza los indicadores de caída demográfica, sino que se convierte en un laboratorio anticipado de los dilemas que atravesará el sistema educativo argentino: cómo reorganizar escuelas, redistribuir docentes y redefinir prioridades en un escenario de menos alumnos, pero con mayores exigencias de calidad y equidad.
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