El Ranking de Desempeño de la Gestión Habitacional Provincial 2025 presenta un mapa nacional profundamente desigual, donde la situación de Tierra del Fuego actúa como termómetro de las asimetrías estructurales.
Aunque la provincia mantuvo una ejecución moderada de viviendas, con 168 soluciones habitacionales entregadas, su posición en los indicadores financieros es alarmante: es una de las tres jurisdicciones que, junto con Tucumán, registraron cero altas hipotecarias otorgadas por la banca pública entre octubre de 2024 y septiembre de 2025.
Este dato no es aislado. El análisis incorpora la oferta privada y el panorama se ensombrece aún más: Tierra del Fuego se ubica en un amplio grupo de provincias con muy baja incidencia del crédito hipotecario en general.
El informe señala que en estos territorios el financiamiento formal para la vivienda “continúa siendo un instrumento residual, condicionado por niveles de ingreso, informalidad laboral y menor desarrollo del sistema financiero”.
Esta realidad contrasta abruptamente con la concentración de actividad en distritos como Buenos Aires y CABA, que acumulan decenas de miles de operaciones.
Más allá del acceso al crédito, el balance desde el Fondo Nacional de la Vivienda (FONAVI) ofrece otra perspectiva. Tierra del Fuego recibió fondos equivalentes a la construcción potencial de 300 viviendas, pero entregó 168, lo que representa un balance negativo de 132 unidades respecto de su capacidad teórica de financiamiento. Esta brecha, si bien es significativa, es menor a la observada en provincias como Misiones o Formosa, donde la desconexión entre los recursos recibidos y la producción efectiva es más amplia. El dato sugiere que, pese a las limitaciones en el crédito, la provincia ejecutó parcialmente su potencial mediante otros mecanismos.
El caso fueguino, por lo tanto, trasciende lo anecdótico. Ejemplifica cómo el sistema habitacional argentino opera en compartimentos estancos: algunas provincias despliegan estrategias diversificadas con producción que supera ampliamente lo que podría financiar el FONAVI, como San Luis o San Juan, mientras que otras, como Tierra del Fuego, ven limitado su desarrollo por la casi nula disponibilidad de una herramienta clave como el crédito hipotecario.
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