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Amenaza creciente

Perros asilvestrados: El caso fueguino sirve de alerta en Neuquén

La provincia patagónica busca evitar a toda costa repetir la crisis que devasta la producción ganadera en Tierra del Fuego, impulsando la tenencia responsable como escudo contra un problema que ya muestra sus primeros graves indicios.

Con el precedente traumático de Tierra del Fuego como telón de fondo, donde los perros asilvestrados fueron declarados plaga hace más de una década con un impacto devastador sobre la producción ovina y bovina, Neuquén ha encendido todas las alarmas.

Durante la 83° Exposición Rural local, productores y funcionarios provinciales lanzaron una advertencia unánime: el avance de perros sueltos que conforman jaurías en áreas rurales reproduce patrones inquietantemente similares a los que antecedieron a la crisis fueguina.

La experiencia austral, donde según Lucila Apolinaire de la Sociedad Rural fueguina los canes «terminan con la cultura del campo», sirve hoy de lección y advertencia para la provincia patagónica.

El secretario de Producción de Neuquén, Diego García Rambeaud, aclaró que aún no se observa el estado de silvestría total visto en nuestra provincia, pero sí un fenómeno peligroso: animales que se alejan de los núcleos urbanos, merodean campos durante el día y regresan de noche, en una clara falta de tenencia responsable.

Este comportamiento ya genera ataques concretos a majadas y terneros, con daños económicos significativos. Rambeaud citó el caso de un productor que perdió nueve de sus dieciocho ovejas en un solo ataque, subrayando que ese capital representa «el origen del alimento» y mucho trabajo.

La problemática tiene además una arista sanitaria de gravedad. Cecilia de Larminat, presidenta de la Sociedad Rural de Neuquén, advirtió que además de muertes y mutilaciones, los perros pueden ser vectores de enfermedades zoonóticas como la hidatidosis.

Una encuesta interna de la entidad confirmó numerosos casos en toda la provincia, con focos particularmente complejos en zonas como Zapala, Junín de los Andes y Las Lajas.

No obstante, la búsqueda de soluciones encuentra obstáculos. Rambeaud señaló que, pese a reuniones con el Colegio de Veterinarios y municipios, las intendencias enfrentan presiones de la opinión pública y de algunas protectoras animales, lo que dificulta aplicar medidas más estrictas.

Frente a esto, productores como Mercedes de Larminat plantean un reclamo: «La vaca y la oveja también son animales. ¿Por qué proteger solamente al perro cuando está haciendo daño?».

El consenso entre los actores rurales apunta a la necesidad urgente de un sistema robusto de castración masiva, educación para la custodia responsable y normativas que regulen la presencia canina en áreas productivas.

El objetivo de Neuquén es claro: actuar con premura para que la sombra de Tierra del Fuego no se extienda sobre sus campos.

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