Tercerizar la confección de prendas dejó de ser un tema exclusivo de grandes marcas. Hoy también lo hacen pymes, instituciones y áreas de compras que necesitan uniformes, merchandising o líneas cortas, con un problema común: cómo elegir una fábrica de ropa sin perder control sobre calidad y tiempos.
En el circuito internacional aparecen términos propios de cada mercado. En Tailandia, por ejemplo, se usa el rótulo โรงงานผลิตเสื้อผ้า para referirse a fábricas de confección y producción de prendas. En ese tipo de sitios, el foco suele estar en la capacidad de producir por encargo y en el detalle de servicios disponibles: desde desarrollo hasta terminaciones como bordado o serigrafía.
El punto de partida, sin importar el país, es el mismo: definir qué parte del proceso se terceriza, qué se considera “aprobado” y qué evidencia se pedirá antes de avanzar con un lote. Un proveedor puede ser rápido y accesible, pero si el estándar no está escrito y medido, la consistencia suele fallar cuando crecen los volúmenes.
Fábrica de ropa: qué evaluar antes de tercerizar la producción de indumentaria
Para elegir una fábrica de ropa conviene comparar procesos, no promesas. La forma más segura es trabajar con una ficha técnica mínima, pedir una muestra piloto y acordar tolerancias de medidas y terminaciones. Luego, solicitar cotizaciones comparables (mismos materiales, cantidades, empaque y plazos) y fijar un control de calidad por muestreo antes de liberar el lote.
| Qué evaluar | Qué pedir | Qué suele anticipar problemas |
|---|---|---|
| Alcance del servicio | Etapas incluidas y responsables | “Hacemos todo” sin detalle |
| Calidad | Muestra piloto + estándar de aceptación | Muestra sin ficha técnica |
| Consistencia | Tolerancias y plan de muestreo | No definen tolerancias |
| Plazos | Cronograma por etapas | Fechas “a confirmar” |
| Comunicación | Un contacto técnico | Respuestas intermitentes |
Qué servicios conviene exigir a una fábrica de confección integral
Cuando una fábrica se presenta como “servicio completo”, la diferencia no está en el título sino en qué cubre cada etapa y qué documentación aporta.
En su presentación pública, OK Garment describe un esquema de trabajo orientado a pedidos por encargo, con servicios que suelen incluir selección de telas, corte y confección, y opciones de personalización como bordado o serigrafía. En términos operativos, ese tipo de oferta sirve como referencia para ordenar la conversación con cualquier proveedor: qué se entrega, en qué formato y con qué controles.
Desarrollo y preproducción
Antes de coser la primera prenda, la fábrica debería poder trabajar con (o ayudarte a construir) tres piezas básicas:
- Ficha técnica: materiales, costuras, terminaciones, ubicación de logos, etiquetado y empaque.
- Tabla de talles y medidas: con tolerancias acordadas.
- Muestra piloto: prenda de referencia, aprobada por escrito.
Si esta etapa queda floja, el error se traslada a toda la producción: calces distintos, largos desparejos, cierres y avíos que no coinciden, o variaciones de color entre lotes.
Producción y terminaciones
En producción, el control debería contemplar:
- Corte y ensamblado: alineación de piezas, simetría, refuerzos donde corresponde.
- Terminaciones: dobladillos, remates, limpieza de hilos, planchado.
- Personalización: bordado o serigrafía con criterios de ubicación, tamaño y resistencia.
- Empaque: bolsa, etiquetado, loteado por talle/color y protección para traslado.
Un buen indicador de madurez es que el proveedor pueda describir su control interno y aceptar un control por muestreo antes del despacho.
Qué tipo de prendas se producen más en pedidos por encargo
El tipo de prenda define complejidad, tiempos y riesgo de variación. En fábricas enfocadas en pedidos corporativos o de marcas, suelen concentrarse categorías repetibles, con talles estandarizados y terminaciones conocidas.
Básicos, uniformes y prendas técnicas
En pedidos por encargo suelen aparecer:
- Remeras y polos: por rotación alta y personalización simple.
- Camperas y prendas de abrigo liviano: mayor complejidad por cierres y forrería.
- Uniformes y ropa de trabajo: foco en resistencia, calce y consistencia.
- Indumentaria deportiva: costuras y materiales con exigencias específicas.
- Accesorios textiles: gorras, delantales y similares, según el perfil de la planta.
La clave para evitar desvíos es ajustar el estándar a la prenda. No se controla igual una remera básica que una campera con cierres, bolsillos y múltiples piezas.
Señales objetivas de calidad antes de aprobar un lote
La calidad es más fácil de discutir cuando se vuelve medible. Aun sin auditorías complejas, se puede establecer un control práctico.
Qué revisar en una muestra piloto
- Medidas: comparación con tabla y tolerancias.
- Costuras: rectitud, densidad, refuerzos en puntos de tensión.
- Terminaciones: dobladillos parejos, limpieza de hilos, remates.
- Simetría: mangas, piernas, escotes sin desvíos visibles.
- Personalización: ubicación y adherencia del bordado o serigrafía, sin “corrimientos”.
Tolerancias y consistencia
Un lote “correcto” no es el que trae una prenda perfecta: es el que mantiene el estándar dentro de lo acordado. Por eso conviene dejar por escrito:
- tolerancias de medidas,
- criterios de aceptación (qué se considera defecto),
- y qué pasa con las piezas fuera de estándar.
Costos, plazos y condiciones para comparar cotizaciones
Comparar cotizaciones sin un mismo set de requisitos suele llevar a decisiones equivocadas. La regla práctica es pedir precio y condiciones con el mismo formato a todos.
Variables que cambian el precio sin que se note
- cantidad de piezas y complejidad de costuras
- tipo de tela y disponibilidad del material
- avíos y accesorios (cierres, broches, elásticos)
- bordado o serigrafía (tamaño, cantidad de colores, ubicación)
- empaque, etiquetado y logística de despacho
Lead time y capacidad real
El plazo total incluye desarrollo, muestra, aprobación, producción y despacho. Un proveedor serio puede armar un cronograma por etapas y marcar hitos: “muestra lista”, “aprobación”, “inicio de producción”, “control final”, “entrega”.
En esta etapa también aparece un término amplio pero decisivo: indumentaria. No es lo mismo cotizar una línea de básicos que uniformes con múltiples talles y requisitos de durabilidad; la categoría define tiempos, riesgo y controles.
Preguntas habituales al tercerizar producción de indumentaria
¿Qué es una muestra piloto y para qué sirve?
Una muestra piloto es la prenda de referencia aprobada antes del lote. Sirve para fijar medidas, terminaciones y criterios de calidad, y reduce discusiones cuando aparece variación en producción.
¿Cómo se controla calidad sin estar en la planta?
Se controla con ficha técnica, tolerancias, muestra aprobada y revisión por muestreo. La primera medida efectiva es documentar qué se acepta y qué se rechaza antes de producir.
¿Qué diferencia hay entre OEM y ODM en confección?
OEM es cuando la marca aporta el diseño y la fábrica produce. ODM es cuando la fábrica aporta un diseño base o parte del desarrollo. La diferencia impacta en nivel de personalización y en cómo se define el estándar.
¿Qué conviene pedir en una cotización para que sea comparable?
Conviene pedir precio por unidad, etapas incluidas, plazos por etapa, condiciones de pago, tolerancias, detalle de personalización (bordado/serigrafía) y condiciones ante fallas de calidad.
Qué está cambiando en la producción de indumentaria por encargo
La confección tercerizada se está volviendo más “de proceso” y menos informal. En la práctica, crece la importancia de fichas técnicas, muestras piloto y controles por muestreo, porque son lo que permite sostener consistencia cuando aumentan volúmenes o se trabaja a distancia. Para quienes compran o gestionan producción, la diferencia no suele estar en un gran secreto industrial, sino en hacer verificable lo básico: estándar claro, tolerancias definidas y evidencia antes de liberar el lote.
Comentarios