Antes de una cirugía estética, una de las dudas más frecuentes es cómo podría verse el cambio una vez completado el procedimiento y el proceso de recuperación. Las herramientas de simulación digital buscan ofrecer una referencia visual previa, aunque sus imágenes no deben interpretarse como una predicción exacta.
La clínica del cirujano plástico Ali Çetinkaya, ubicada en Estambul, incorporó un asistente basado en inteligencia artificial que permite visualizar posibles modificaciones faciales antes de la consulta. La herramienta fue diseñada para simular cambios relacionados con rinoplastia, lifting facial y elevación de cejas.
Según la descripción ofrecida por la clínica, el denominado AI Aesthetic Assistant analiza una imagen tomada con la cámara del dispositivo y genera una vista previa en pocos segundos. Su finalidad es ayudar al paciente a explicar qué cambio espera y ofrecer al profesional una referencia inicial para conversar sobre las posibilidades y los límites de cada procedimiento.
Cómo funciona la simulación con inteligencia artificial
El sistema solicita acceso a la cámara, identifica algunos rasgos y proporciones del rostro y permite seleccionar el procedimiento que se desea visualizar. A partir de esa información, produce una imagen modificada que puede compararse con la apariencia original.
La simulación está disponible para tres intervenciones faciales: rinoplastia, lifting facial y elevación de cejas. En cada caso, el resultado muestra una orientación general sobre los cambios que podrían evaluarse durante una consulta.
Este tipo de recurso forma parte de un uso más amplio de la inteligencia artificial aplicada a la salud, donde los sistemas digitales funcionan como apoyo para organizar información, visualizar alternativas o mejorar la comunicación entre profesionales y pacientes. Su utilidad, sin embargo, depende de que se expliquen claramente sus alcances.
Para Çetinkaya, la principal ventaja es convertir una expectativa expresada de manera abstracta —por ejemplo, modificar el perfil de la nariz o elevar la posición de las cejas— en una referencia visual que pueda discutirse durante la consulta.
Qué puede y qué no puede anticipar una simulación
Una imagen generada por inteligencia artificial no representa necesariamente el resultado que tendrá una cirugía. La anatomía de cada persona, la calidad y elasticidad de los tejidos, la técnica utilizada, la cicatrización y la evolución posterior pueden producir diferencias respecto de la vista previa.
La propia clínica señala que el asistente no ofrece una garantía, no determina si una persona debe operarse y tampoco sustituye el examen realizado por un profesional. Su función es informativa y sirve como punto de partida para la conversación.
Esta distinción es especialmente importante en procedimientos faciales. Una modificación que puede realizarse fácilmente sobre una fotografía no siempre es viable desde el punto de vista quirúrgico ni compatible con las características anatómicas del paciente.
Las organizaciones profesionales de cirugía plástica también advierten que las simulaciones digitales deben utilizarse con cautela. Pueden ayudar a explicar cambios posibles, pero también generar expectativas poco realistas cuando la imagen se presenta como una reproducción segura del resultado futuro.
¿La herramienta puede reducir la ansiedad antes de una cirugía?
Contar con una referencia visual puede disminuir parte de la incertidumbre y ayudar al paciente a formular preguntas más concretas. Sin embargo, no corresponde afirmar que una simulación reduce por sí sola la ansiedad preoperatoria o que produce ese efecto en todos los casos.
La ansiedad antes de una intervención puede estar relacionada con diferentes factores: el resultado estético, la anestesia, los riesgos, el dolor, la recuperación o la posibilidad de complicaciones. Una imagen aborda solamente una parte de esas inquietudes.
Por ese motivo, la herramienta debería integrarse a una consulta en la que también se expliquen el procedimiento, las alternativas disponibles, los riesgos, los tiempos de recuperación y los resultados que razonablemente pueden esperarse.
En el caso del asistente presentado por la clínica de Ali Çetinkaya, la simulación se plantea como una ayuda para preparar esa conversación y no como una evaluación médica autónoma.
La evaluación profesional continúa siendo central
La incorporación de inteligencia artificial no modifica el principio básico de cualquier procedimiento quirúrgico: la decisión debe surgir de una evaluación individual y de información suficiente sobre beneficios, riesgos y limitaciones.
El profesional necesita considerar la anatomía, los antecedentes de salud, las expectativas, la viabilidad de la intervención y las condiciones de recuperación. También debe explicar qué aspectos de una simulación podrían aproximarse al resultado y cuáles no pueden anticiparse mediante una fotografía.
Utilizada de ese modo, la inteligencia artificial puede aportar una referencia visual y facilitar la comunicación. Su valor no está en prometer cómo quedará una persona, sino en ayudar a que paciente y cirujano comprendan mejor qué cambio se está considerando antes de avanzar con una decisión.
Contacto:
Ali Çetinkaya
bilgi@dralicetinkaya.com
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