Desde la fría Alaska hasta la austral isla de Tierra del Fuego, un ambicioso proyecto continental busca tejer un manto de vida originaria. Denominado Ruta Verde, esta iniciativa ecológica tiene como objetivo fundamental crear un biocorredor compuesto por vegetación nativa de cada subregión de las Américas, promoviendo su recuperación y proliferación en sus hábitats originales.
La propuesta, impulsada a nivel nacional por Red Solidaria Argentina y desarrollada a nivel regional con el acompañamiento de la Universidad Provincial del Sudoeste (UPSO), trasciende la simple forestación para erigirse como una respuesta colectiva frente al cambio climático, la urgencia de reducir emisiones de carbono y la necesidad de fortalecer la biodiversidad planetaria.
El mecanismo es accesible y convoca a la acción directa. Personas e instituciones están invitadas a conformar “baldosas verdes”: espacios de dimensiones variables que pueden ir desde varias macetas o un cantero hasta un sector en una escuela, destinados al cultivo y cuidado de plantas y árboles autóctonos.
“No es necesaria una gran cantidad de espacio. En un lugar de dos metros por dos metros ya se puede generar una baldosa chica, como el cantero de una vereda”, explicó Ana Domínguez, docente de la UPSO y promotora del proyecto.
La premisa científica que lo sustenta es clara: el cuidado de las especies nativas permite mitigar los efectos del cambio climático, restaurar los ecosistemas, brindar hábitat y alimento a la fauna local, y mejorar la calidad del aire y del suelo.

Cada intervención, georreferenciada, se volcará en un mapa continental virtual para dar constancia del trabajo colectivo. La elección de las especies es crucial y debe responder estrictamente a la flora del lugar.
“Las especies nativas tienen una relación específica con el suelo y con la fauna, y empiezan a recomponer ese sistema”, destacó Domínguez, enfatizando que la iniciativa busca incentivar a la gente a elegir plantas autóctonas antes que especies exóticas.
Por su parte, Mariano Porras, de la UPSO, comentó los desafíos y avances en la región, donde se procura implantar ejemplares como molles y espinillos en las sedes universitarias, con la idea de sumar progresivamente a los gobiernos locales.
La Ruta Verde se presenta así como una convocatoria abierta para que, juntos, las comunidades transformen sus espacios en entornos más verdes, sostenibles y resilientes, dejando una huella positiva para las generaciones futuras.
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