La repentina proliferación del insecto conocido como barigüí genera inquietud en varias provincias, confirmando una presencia geográfica que, de acuerdo a los expertos, abarca desde el norte del continente hasta el extremo sur patagónico.
Esta especie, perteneciente a la familia de los simulíidos, se distingue por su mordedura agresiva y su ciclo de vida ligado a cursos de agua dulce.
La directora del Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (CEPAVE), Victoria Micieli, explicó que este díptero es de importancia para la salud pública y aclaró su vasto rango: «Está presente desde Canadá hasta Tierra del Fuego».
Su mecanismo de acción difiere radicalmente del mosquito común: en lugar de picar, utiliza mandíbulas que laceran la piel para succionar sangre, lo que frecuentemente provoca reacciones cutáneas severas con sangrado e inflamación.
La entomóloga Eliana Ordoqui detalló que su desarrollo completo, desde huevo hasta adulto, ocurre exclusivamente en ambientes de agua corriente.
Si bien su actividad se intensifica con el calor y la humedad, siendo más notable en primavera y verano, su hallazgo en regiones diversas no constituye una anomalía según la ciencia.
Los especialistas vincularon la proliferación actual a la proximidad de arroyos y ríos. Además de afectar a las personas, el barigüí ataca a animales como equinos y ganado, aunque no daña cultivos.
Un aspecto crucial que destacan desde el CEPAVE es su comportamiento disímil al del Aedes aegypti, transmisor del dengue: el barigüí realiza su actividad hematófaga predominantemente en espacios abiertos y no suele ingresar a las viviendas, lo cual define patrones de exposición y prevención distintos para la población.
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