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Chicos Que Crecen

Rosana Mansilla: politóloga y docente, comparte su visión sobre educación

En el espacio “Chicos que crecen” del programa “Un gran día” de ((La 97)) Radio Fueguina, la profesional detalla sus orígenes, estudios y desafíos personales para contribuir al ámbito público y académico.

Nacida en Río Grande en 1978, Rosana Mariela Mansilla construyó su camino entre experiencias cotidianas que, con el tiempo, despertaron su interés por la educación y el compromiso con lo público.

Criada en una ciudad que marcó su identidad, su recorrido se entrelaza con la vida cotidiana de Río Grande, un entorno que le permitió crecer, proyectarse y pensar un futuro vinculado al servicio público. Allí cursó el jardín y la primaria en la Escuela N.º 8 “General San Martín” y completó sus estudios secundarios en el Colegio María Auxiliadora.

“Cuando estaba en quinto año de la secundaria no tenía del todo clara mi vocación”, recuerda en la nota realizada en ((La 97)) Radio Fueguina, en la columna «Chicos que Crecen». “Sí sabía que quería dedicarme a algo relacionado con lo público”. La decisión, explica, no fue inmediata ni lineal, sino que se fue construyendo con el tiempo, a partir de interrogantes personales y experiencias que la llevaron a definir su camino.

La licenciatura en Ciencia Política apareció como una posibilidad concreta mientras exploraba las opciones disponibles en ese momento. En ese proceso también consideró la sociología, pero fue la ciencia política la que terminó de convencerla. “Buscaba una carrera que me permitiera incidir en lo público”, resume. La Universidad de Belgrano, donde se formó, se convirtió así en un espacio clave para consolidar esa vocación.

“Mi primer año de universidad fue en 1998”, relata, al recordar su mudanza a Buenos Aires para iniciar la carrera. “Mis padres compraron un departamento y yo ingresé a una universidad privada con un grupo muy chico: éramos 14 estudiantes”, cuenta. Esa cercanía académica dejó una huella profunda. “Fue una experiencia muy linda y todavía hoy sigo en contacto con la mayoría de mis compañeros”, destaca.

Si bien la Capital Federal no le resultaba completamente ajena, su padre era oriundo de allí y solía pasar los veranos en la ciudad, reconoce que estudiar lejos del hogar implica un costo emocional significativo. “Nada es imposible”, afirma, aunque aclara que la mayor dificultad no siempre es económica. Para Mansilla, la verdadera inversión que realizan las familias es emocional: el desarraigo, las distancias y las largas separaciones. “La inversión emocional es el verdadero reto”, subraya.

Sobre su experiencia universitaria, recuerda el impacto inicial del campo de las ciencias sociales. “Es un ámbito con un léxico propio, que al principio puede resultar ajeno”, explica. Sin embargo, sostiene que con esfuerzo y constancia ese universo se vuelve accesible. “Con trabajo y dedicación, se entiende”, asegura.

Hoy, ya como profesional, Mansilla transmite a las nuevas generaciones un mensaje claro: la perseverancia y la curiosidad son fundamentales para avanzar en un campo complejo, pero profundamente relevante para la vida pública. “Nada es imposible si se sostiene la curiosidad y la constancia”, afirma.

La trayectoria de Rosana Mariela Mansilla refleja el cruce entre formación universitaria y compromiso social. Un recorrido marcado por aprendizajes intensos y decisiones conscientes que pone en valor a la educación superior como motor de transformación, tanto en el ámbito público como en la educación formal. Sus palabras rescatan la constancia, la apertura intelectual y la vocación de servicio, valores que siguen inspirando a nuevas generaciones de politólogos y docentes.

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