Publicado en
Crisis en Río Grande

Más de 600 trabajadores estatales reciben ayuda social de ATE

La crisis salarial impacta de lleno en los trabajadores estatales, quienes recurren a ATE para paliar la situación. Felipe Concha destacó que muchos empleados están endeudados y luchan por mantener a sus familias frente a la inflación y el alto costo de vida.

La Asociación Trabajadores del Estado (ATE), seccional Río Grande, debió ampliar su asistencia social para contener a trabajadores estatales afectados por la pérdida del poder adquisitivo y el encarecimiento del costo de vida en la provincia. Según informó el secretario general del gremio, Felipe Concha, actualmente el sindicato brinda ayuda directa a más de 600 personas.

Hoy los empleados públicos están todos endeudados, con las tarjetas de crédito, con el banco, con sus finanzas. Nosotros tenemos acá más de 600 personas que asistimos con ayuda social desde el sindicato”, afirmó Concha, al describir la situación económica que atraviesan los estatales, incluso aquellos que cuentan con empleo formal.

El dirigente gremial advirtió que la problemática no es exclusiva de Tierra del Fuego, aunque señaló que el alto costo de vida agrava el escenario local. “Estamos hablando de esto acá, en una provincia cara, donde los salarios no alcanzan y las paritarias otorgan aumentos del uno o dos por ciento, que no llegan ni a diez mil pesos”, sostuvo. En ese sentido, remarcó que la situación sería aún más crítica en otras regiones del país, particularmente en las provincias del norte.

Concha fue especialmente crítico con los niveles salariales del sector público provincial y aseguró que se trata de ingresos insuficientes para cubrir las necesidades básicas. “Son sueldos de indigencia”, afirmó, al tiempo que expresó su preocupación por el impacto social de la crisis. “No nos merecemos estar pasando por este momento, y menos en una provincia donde el costo de vida es tan alto y la inflación sigue golpeando”, agregó.

Respecto del balance del año, el titular de ATE Río Grande señaló que las negociaciones paritarias dejaron un “sabor amargo” y no lograron revertir la caída del salario real. “El salario se cae, la canasta familiar avanza y no hay nada para festejar. El año que viene vamos a tener un trabajo muy importante”, anticipó.

En ese contexto, remarcó que el gremio debió asumir un rol de contención social ante la falta de respuestas suficientes. “ATE ayudó muchísimo a los afiliados y lo sigue haciendo: para pagar el gas, la luz, para contenerlos un poco”, explicó. “Con estos salarios, el año que viene una persona no puede sobrevivir, menos aún mantener a su familia”, concluyó.

Comentarios