La situación del sector textil en Tierra del Fuego, particularmente en la ciudad de Río Grande, atraviesa un momento crítico. Así lo afirmó Rodrigo Cárcamo, secretario general del Sindicato de la Industria Textil y Afines (SETIA), en una entrevista exclusiva en el programa “Un gran día” de ((La 97)) Radio Fueguina.
Cárcamo expresó su profunda preocupación por la alarmante caída en la cantidad de empleos y por el futuro incierto de la industria en la provincia.
“Actualmente en el sector de la industria textil en Río Grande, en total, hoy tenemos alrededor de 470 personas. En los mejores momentos, teníamos aproximadamente 1200 empleados,” reveló Cárcamo, poniendo en contexto la magnitud de la problemática.
La merma en puestos laborales refleja no solo la disminución de ventas y cierres de fábricas, sino también una crisis que afecta a toda la cadena productiva local.
El dirigente gremial explicó que “las textiles en la provincia al día de hoy se mantienen en los niveles de inicio de años, sin modificaciones en las plantas ni en el personal. Estamos como en una extensa espera de ver qué es lo que pasa.”
La incertidumbre, agregó, se ve alimentada por informes nacionales que alertan sobre la gravedad de la industria en todo el país. “No hay muestras o algún tipo de indicador que nos haga pensar que va a haber una posible cambio en esta situación porque el consumo continúa cayendo, y las exportaciones también han menguado,” advirtió.
Cárcamo reiteró que la apertura indiscriminada de las importaciones agrava aún más la crisis. “Hablamos de una caída posible de 450.000 puestos de trabajo en toda la industria manufacturera que se estarían perdiendo con esta apertura de importaciones en Argentina, y eso afecta tanto al comercio como al transporte y otros rubros,” señaló el sindicalista.
De acuerdo con un reciente informe de la Fundación FUNDAR, sólo en Río Grande, la pérdida de empleos en el sector textil, junto con otros sectores como electrónicos y plásticos, tendría un impacto económico devastador en toda la cadena productiva local y nacionmal.
“Es una realidad que también repercute en la economía, en el comercio, en el transporte, en los remiseros… hay una cascada de gente que se queda sin trabajo,” explicó con tono de alarma.
El aumento en las plataformas de comercio electrónico provenientes de Asia, que han crecido en un 180%, también tiene un impacto directo en la economía local.
“No solamente se perjudica a las empresas, sino que también deja de funcionar la rueda de consumo y muchas personas se quedan sin empleo. Además, estas plataformas ofrecen productos a la mitad de precio, pero hay denuncias internacionales que revelan que muchas de esas fabricaciones se realizan bajo condiciones laborales precarias y en países donde se viola los derechos laborales y laborales infantil,” denunció el gremialista.
La problemática del trabajo en condiciones de esclavitud y trabajo infantil en países como Bangladesh, Camboya y otros, preocupa profundamente. “Hay denuncias a través de los organismos internacionales, y se sabe que grandes marcas tercerizan la producción en lugares donde la precarización laboral es alarmante,” advirtió.
Para Cárcamo, el impacto en Río Grande no es solo un número: “si una fábrica cierra o un sector cierra, eso también repercute en la economía, en el comercio, en el transporte, en los servicios. La pérdida de empleo en el sector textil significa muchas más personas en la calle, en situación vulnerable.”
La caída en los empleos textiles, que en 2019 alcanzaba las 1200 personas, ahora se reduce a menos de la mitad, en un reflejo de una crisis que tiene el potencial de profundizarse si no se toman medidas urgentes.
«Actualmente en el sector de la industria textil en Río Grande en total tenemos alrededor de 470 personas y en los mejores momentos teníamos alrededor de 1200 personas», expuso el referente.
La industria, que una vez fue un pilar económico en la provincia, lucha por mantenerse viva en medio de un escenario de competencia desleal, importaciones sin control y precarización laboral.
La voz de Cárcamo, en sintonía con la realidad que atraviesa la región, revela una industria en crisis pero también la urgente necesidad de reactivar y proteger uno de los sectores emblemáticos de Tierra del Fuego.
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