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Otra vez sopa

Lanata y el diputado López reflotaron su ataque a la 19640

El periodista, a la voz de “lo único que se hace en Tierra del Fuego es el telgopor”, le abrió el micrófono al discípulo de Carrió, que, sin eufemismos, anunció su proyecto “para desarmar el régimen” promocional.

Con el periodista Jorge Lanata oficiando de facilitador, el presidente del bloque de diputados nacionales de la Coalición Cívica, Juan Manuel López, anunció el relanzamiento de su embate contra el régimen promocional de Tierra del Fuego, esta vez mediante la presentación de un proyecto para que la oficina de presupuesto del Congreso mida cada año cuánta le cuesta al Estado nacional lo que ellos consideran la “asistencia” a los distintos sectores productivos y regímenes promocionales, para determinar su “utilidad”.

Más allá de la intrincada estrategia legislativa que el confeso enemigo de la 19640 estableció esta vez, la entrevista que Lanata le formuló en su programa radial, revela palmariamente en varias de las frases escuchadas el grado de irracional ensañamiento que exhiben, tanto el autor del proyecto como el periodista. Tan alta es su vehemencia y su asco por el régimen fueguino, que por momentos hasta logran disimular su papel de operadores influencers al servicio del poderoso trust de importadores.

“A ver, promoción industrial. ¿Cuál es el costo? ¿Cuánto cuestan los regímenes de privilegio como el de Tierra del Fuego?” introduce la entrevista el ex periodista independiente. “En algún momento, hace ya varios años, hicimos un programa especial sobre Tierra del Fuego en PPT, yo estuve ahí, y lo único que se hace en Tierra del Fuego es el telgopor. El telgopor es argentino. Todo lo demás, es importado”.

Apelando a la acostumbrada autorreferencia, lo que revela un nivel de autoestima mucho más alto que el rating de sus emisiones, Lanata lo puso en autos al tal López: “Estuvimos incluso en líneas de producción, en una fábrica, y vos veías ahí que las operarias trabajaban con un manual. O sea, lo que era producción era ensamblado. Agarraban el manual y volvían a poner las cosas en su lugar. Los chinos lo hacen, lo desarman y lo mandan desarmado” según describió el proceso productivo que, dice, él mismo comprobó in situ.

Tendida la alfombra roja para el furioso diputado, el entrevistador le tiró el último centro a la olla para el cabezazo certero del de la Coalición Cívica.

Éste describió la escaramuza del año pasado en ocasión del tratamiento del presupuesto, y la ya célebre separata que el ministro Sergio Massa había introducido para que los parlamentarios asumieran el costo político de dar de baja al régimen fueguino.

“En ese momento el ministro Massa dijo, bueno, yo les cuento que esto existe, ustedes vean qué hacen. El oficialismo no tomó ninguna medida.  Entre ellos está el régimen de Tierra del Fuego, que es el costo fiscal más alto de la Argentina, casi medio punto del PBI, millones de ingresos que necesitaríamos todos para otras cosas, sobre todo para reducir el déficit fiscal” se reiteró en sus argumentos el Lilito.

También cuestionó la enorme cantidad de lo que llama “medidas anti-dumping” que tiene Argentina, que la ubica al respecto sexta en el mundo, detrás de India, Estados Unidos, Brasil, China (y otra economía que no mencionó), definiéndolas como “un montón de restricciones a productos que, para entrar a la Argentina, tienen que pagar tasas del 150% o precios mínimos”. Dijo luego que el anti-dumping provoca “que nuestros productos sean muy caros y que los consumidores no puedan acceder a algunos productos a precios mucho menores”, por toda explicación.

Para Juan Manuel López, la producción que apoya el Estado argentino, como la de Tierra del Fuego, “se termina concentrando en una o dos empresas que los producen caros y mal, y todos nos vemos afectados en nuestro derecho a consumir mejor”.

Apreció que, dentro del régimen de nuestra provincia, particularmente los electrónicos “no pagan impuestos solo para ensamblar productos que se importan y después venderlos casi monopólicamente en la Argentina”.

Un bagallero a la derecha

El diputado, gozando del silencio de Lanata que todo facilita, insistió en el concepto “tenemos que ver en qué somos buenos para producir” a la hora de cuestionar el sub régimen, muletilla que repitió varias veces en su casi monólogo. “No queremos cerrar ninguna fuente de trabajo, tenemos que revisarlo” también se atajó continuamente López.

En un discurso alineado a la perfección con los intereses del lobby importador, López pronunció apelaciones muy alejadas de sus verdaderas convicciones, tales como “la Argentina corporativa, la Argentina de los privilegios”, para luego retornar a sus más acostumbradas “tenemos que revisar para que el esfuerzo del del ajuste, para no hablar con eufemismos, lo hagamos todos, lo hagamos bien” tal como sentenció, certificando su amplia experiencia al respecto.

A continuación, el diputado de CC definió su iniciativa, sin pelos en la lengua, como “nuestro proyecto para desarmar el régimen de Tierra del Fuego, que lo desarmo en cuatro años”. Reflotó aquella idea tan celebrada en su momento por Lanata de que, mientras se encargan de desguazar los parques industriales de la isla, durante esos cuatro años los trabajadores fueguinos que no encuentren empleo en otro sector, perciban el 80% de lo que cobraban cuando “ensamblaban componentes importados”. “Eso tiene un costo de menos del 20% del costo total del régimen” ensalzó.

“Pesca, turismo, fertilizantes”, pidió el diputado promover en cambio, aunque “de manera más razonable”. Así podría haber “fuentes de trabajo para todos” en nuestra isla, en un elegante guiño hacia quien lo entrevistaba.

Su aclaración de que “esto no es contra la provincia de Tierra del Fuego, ni es contra dos empresarios”, se continuó con la paradójica explicación de “en realidad es para que los argentinos podamos consumir celulares, computadoras, cosas que hoy son de primera necesidad para trabajar, para aprender y para vivir definitivamente”, objetivos que pretende lograr cerrando las fábricas fueguinas. Raro.

Las diferencias que quedaron de manifiesto el año pasado entre la Coalición Cívica y la UCR, que derivó en la difusión de un duro comunicado del partido centenario claramente contrario al proyecto de CC, dejó al desnudo, para López, que sus colegas de Juntos por el Cambio “tienen un modelo de capitalismo corporativo”.

Juan Manuel López supuso sin embargo el acompañamiento radical, ya que anheló que “nuestro proyecto ambicioso ojalá sea una de las medidas que tome el próximo gobierno de Juntos por el Cambio”, para dejar de lado “la Argentina corporativa que está en todos los partidos políticos”, como la UCR, y perder así “el miedo a competir”.

Sin querer ser “ni grosero ni hiriente”, agravió e hirió a los empresarios de la 19640 con la suspicaz frase “tantas veces miramos a los planeros, gente que no tiene nada y necesita la asistencia del Estado”.

La argumentación final del diputado López, en su proyecto de barrer el régimen de Tierra del Fuego, no tiene desperdicio: “Hoy el que no sale fuera del país no se puede comprar una computadora más barata, ni un celular más barato. Y son pocos los que tienen un importador de confianza o un bagallero en Ezeiza como ocurría en los ‘80 donde había alguien que te traía algo y le pagabas en dólar billete”.

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