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Chicos Que CrecenDino Giorgetti, el profe optimista de literatura, teatro y Aikido

El segmento radial del programa «Un Gran Día» nos propone esta vez recorrer los pasos de un maestro fueguino que tiene mucho para contar.

Dino Giorgetti es un docente riograndense de Lengua y Literatura que transita su primer año como profesor de secundaria y primaria. Vivió en España, se desempeñó como actor en un grupo de improvisación teatral, fue profesor de Aikido e incluso trabajó en gastronomía.

Lleva el optimismo y la buena onda como bandera para enseñar a sus alumnos: “Fui probando un montón de técnicas, pero sí mantengo como base la alegría del profe, un profesor de buen humor y feliz como base para las clases, a veces más importante que inclusive el contenido 100% teórico, sino más bien una cuestión de conexión emocional y de estar feliz en la clase y en el trabajo”.

“Estudié teatro principalmente, varias formas de arte, pero siempre por mi cuenta. Cuando me recibí fui a Buenos Aires a estudiar, mi idea era ser actor profesional y estudiar en la UNA, pero no pase el primer examen, no era mi estilo eso, yo era mucho más por la parte de la improvisación y también estaba bastante verde en lo que era el teatro y no entré”, mencionó el jóven profesional, y agregó que “así que empecé a hacer un montón de estudios por mi cuenta, por las cosas que a mí me llamaban la atención y me interesaron”.

“Con 18 años conozco también el Aikido, que es algo que en mi vida me marcó mucho, que es un arte marcial japonés, pacífica, sin golpes. Luego estudié cocina, psicología, y en este momento mi vida como que no entraba con la parte académica, estaba súper obsesionado con las artes marciales, el Aikido. Hasta que le surgió una oportunidad cuando vivía en Buenos Aires, en capital, salía con una chica que era española y me ofrecen irme para allá con ellos que se iban a vivir de vuelta a España y me fue a vivir a Sevilla”.

En el continente Europeo vivió 6 años con la idea de hacer Aikido, trabajo en varios rubros, boliches, mudanzas, haciendo encuestas, pero no termino de conectar con el Aikido de la misma forma que en su país de origen ya que eran otros profesores y fue entonces cuando ingresó en una escuela de teatro de improvisación para hacer una actividad extra.

Luego de un año y medio de entrenamiento en teatro, empezó a realizar un show semanal en el bar Garufa , donde comenzó a ir mucha gente: “Era como algo fresco que, tal vez, la gente no estaba acostumbrada a un show de impro, ya que tiene su parte deportiva, porque la gente va a poner sus títulos para que la se actúen, y hay dos equipos y les dan distintos estilos, y hay un árbitro que va controlando los dos equipos haciendo las improvisaciones, y luego el público vota cuál le gusta más”. 

Después de formar una compañía de teatro, pasó cuatro años “girando” por España, viviendo de la improvisación teatral. “Tuve la oportunidad también de viajar por el resto de Europa y también conocer, y fue también una etapa fuerte de las vivencias”, expresó el docente.

Más tarde, en Barcelona, cuando lo visitaron su padre y su hermano decidió regresar a su país natal. “El proyecto de teatro había terminado de mala forma porque todo se pelearon, hubo una pelea de egos después de 4 años trabajando, todos viviendo en la misma casa, de tanta intensidad explotó toda está energía y el grupo se dividió y cada uno sigo por su lado haciendo sus cosas. Yo estaba trabajando en una pizzería Argentina, trabajaba en la cocina y es muy duro, son muchísimas horas ahí metido, estás todas las noches, los feriados, doblando turnos”, señaló Giorgetti.

Ese contexto lo impulsó a regresar y estudiar el profesorado de Lengua y Literatura. Sostuvo que “ser docente era algo que siempre me había gustado, enseñaba en teatro, en el Aikido daba clases y entonces surgió volver a Buenos Aires y en un mes estaba acá de vuelta y había entrado en un pequeño profesorado a estudiar Lengua”.

“Estuve 6 años más en Buenos Aires porque llegó la pandemia y me retraso un poco la parte final de los estudios, pero nunca estuve contento en Buenos Aires, no era mi ciudad, la locura, esto de salir a la calle todos los días es una aventura diferente y siempre como enemistado de Buenos Aires, pero conocí a mi mujer, a mi esposa que es psicóloga y en mi mente estaba siempre volver a Río Grande”, relató el profesor Giorgetti.

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