El CEC se manifestó frente a Atlántico Sur, de donde despidieron a tres empleados.
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Atlántico Sur

Trabajadores despedidos denuncian amenazas, malos tratos y excentricidades

El CEC se manifestó en la puerta del local para pedir explicaciones por los despidos sin causa. Una de las tres trabajadoras despedidas del tradicional comercio de artículos importados denunció condiciones laborales inaceptables y malos tratos por parte de la gerencia.

Integrantes del Centro Empleados de Comercio de la ciudad de Río Grande realizaron ayer una ruidosa manifestación en las puertas del conocido negocio céntrico Atlántico Sur, en virtud del injustificado despido de tres trabajadores de la empresa en días recientes.

Eusebio Barrios, secretario general del CEC, dialogó con un cronista de ((La 97)) y denunció, además de los despidos intempestivos y sin causa, una grave situación de amenazas, maltratos y discriminación que los trabajadores sufrirían por parte de la gerenta de la firma en la sucursal riograndense.

El sindicalista mencionó condiciones de trabajo “incómodas y con una amenaza constante” de parte de los responsables. Tal como trascendió, Barrios confirmó que entre los condicionamientos que se le imponen, particularmente a las empleadas, son algunas relacionadas con el maquillaje o el peinado. “No hay ninguna empresa que exija por ejemplo a una mujer a maquillarse. En este comercio, sucede” dijo.

Insólitas condiciones

En el fragor de la protesta, una de las empleadas desvinculadas, Sabrina, expuso en Radio Fueguina un sinnúmero de amenazas y malos tratos a los que se expondría al personal en esa firma, particularizando sobre la actitud de la gerenta, de nombre Laura Molina.

Sabrina mencionó, entre otras cosas, que en ocasiones a empleados recién ingresados se los proveyó con indumentaria usada por ex trabajadores, o que durante semanas se les vedó de la posibilidad de tomar té o hasta azúcar, porque consideraron que estaban consumiendo demasiado.

La trabajadora consultada señaló a su despido no se le informó de causa o justificativo alguno. En cambio, el personal administrativo le transmitió que sólo se limitaban a cumplir la orden de informarla del despido. La gerenta del local, tampoco le brindó ninguna explicación.

Es más, en la reunión por esta grave situación que desde la dirección de la empresa mantuvieron con representantes del sindicato, “la gerente dijo que tenían la plata para pagar la indemnización y que estaban en todo el derecho de concretar los despidos”, relató Sabrina, quien era encargada de la sección bebida y comestible desde hace 5 años en Atlántico Sur Río Grande

Según dijo Sabrina, la gerenta en cuestión amenazaba y maltrataba permanentemente a los empleados con frases tales como “acá en esta empresa vos no estás segura así que anda abriendo el paraguas», o ante cualquier alternativa o planteo “te mandaban al correo, ‘tengan cuidado porque si no los va a visitar el hombrecito de las cartas’, o ‘a mí no me tiembla el pulso’. Una vuelta entró gritando y dijo ‘las voy a echar a todas’. Es una señora con un genio bastante malo que llega al negocio y se desquita con los empleados”.

Consultada Sabrina sobre si era expuesta a imposiciones relacionadas con el pelo o el maquillaje, señaló: “Permanentemente. Yo tengo el pelo ondulado, me tenía que planchar el pelo porque a la señora no le gustaba que fuera con el pelo sin planchar. Es cuestión de denigrar al empleado. El lunes le dijo a una compañera que ‘parecía un linyera’. A otra le preguntó si se había lavado la cabeza, a otra le criticó por el color con el que se había teñido”.

“No es un problema económico»

Sabrina es madre soltera de tres hijos, y alquila una vivienda donde se mudó en fecha muy reciente, confiada en contar con su trabajo de más de cinco años para afrontar sus gastos y deudas. “Otra compañera es único ingreso de su familia, está pagando una casilla. No es que alguien merezca el despido, pero hay gente que entró hace cuatro meses, si era una cuestión de recorte o de achicar gastos, podrían haber empezado por otro lado” evaluó la joven.

“No es un problema económico, es un problema personal” expresó la trabajadora en medio del apoyo de sus compañeros y gremio. Y enfáticamente sostuvo que los despidos no se remiten a cuestiones de índole económico, a juzgar por la descripción de la situación que hizo: “Seguimos vendiendo de manera normal, si pasas por las tiendas de esa cuadra, por Rosales, el único negocio donde siempre hay fila para pagar, siempre hay gente adentro, es Atlántico Sur. Con pleno COVID, la gente hacía fila de hasta una cuadra y media. En absoluto es un problema económico, además es una empresa multinacional, tiene Atlántico Sur en Río Grande, en Ushuaia, los puestos de duty free en los aeropuertos. Económicamente la empresa no está mal, en absoluto”.

Finalmente, Sabrina expuso también que, en la época de restricciones por la pandemia de COVID, “las ventas online se incrementaron el doble”. Y actualmente, con la crisis del dólar reinante en todo el país, en el comercio de donde fue despedida sin causa “los pedidos de importación siguen llegando con normalidad, un poquito más lentos, pero se siguen haciendo, no faltan insumos para vender ni las ventas han caído”.

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