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Remaracaciones

Dos miradas coincidentes responsabilizan a los formadores de precios

((La 97)) consultó a una emprendedora y a un mediano empresario sobre las causas y efectos de la aguda crisis que vive el sector comercial. Cada uno con su perfil, ambos señalaron la responsabilidad de los grandes formadores de precios.

En virtud de las febriles jornadas que vive el país en las últimas semanas, con incertidumbre como hacía tiempo no se vivía, ((La 97)) quiso testear un poco el panorama al respecto en Río Grande, escuchando voces de quienes a diario viven y sufren las consecuencias directas de la crisis.

Así, dos representantes del sector comercial compartieron su parecer al aire con los oyentes. Por un lado, Marta Roda, titular de un pequeño emprendimiento gastronómico de alfajores y tortas para fiestas. Por el otro, Fernando Gliubich, un mediano empresario del rubro repuestos del automotor y maquinaria vial.

Cada uno relató sus peripecias, dentro de sus marcos particulares y escalas que manejan. Pero con una coincidencia muy precisa a la hora de señalar responsabilidades por la volátil situación que transforma en impredecible el futuro de sus negocios.

Marta gravemente comenzó haciendo referencia a que, desde esta semana, dejó de recibirle seña a sus clientes para trabajos a futuro: “Ya ni siquiera se consiguen los insumos que necesitas para su trabajo, como por ejemplo harina, azúcar aceite. El que me escribe hoy, para hoy, mañana o pasado, le hago una torta. Pero dentro de un mes no se puede saber el precio. Los costos no podemos mantenerlos a una semana”.

Para Gliubich, “la incertidumbre es muy grande”. Refleja que la demanda sigue en pie “y uno tiene la necesidad de cubrir esa demanda, uno trata de fidelizar al cliente, pero se encuentra en la dicotomía a la hora de reponer la mercadería”.

En su caso, sus proveedores suspendieron este lunes todos los pedidos de carga de mercadería, lisa y llanamente. “Es muy difícil en este contexto poder vender, porque no sabes el valor de reposición”, se quejó.

Roda dice mantener su lista de precios “lo más que puedo”. Pero tiene claro que llegará un momento “que se me va a terminar la materia prima a un costo que podía mantener el precio final y no voy a volver a comprarla a ese precio. Voy a tener que aumentar porque a mí me aumentan todo el tiempo”.

El costo de la logística con el faltante de diésel es un elemento que Fernando agrega a su análisis: “Las medidas del Gobierno de hace 20 días, tendientes a contraer la demanda incrementando un 12% el combustible, trajo aparejado un incremento en el costo de la logística, que no necesariamente se aplica luego al mostrador”.

Ambos emprendedores fueron consultados sobre el menú de responsabilidades en esta indeseable cadena de inconvenientes. Y tanto Marta Rodas como Fernando Gliubich coincidieron en poner bien en claro la parte de culpa que le cabe al sector empresarial, a esos grandes e invisibles formadores de precios.

“Los empresarios -sostiene Marta- son los que manejan el mercado. Ellos manejan los números, tienen subsidios, quita de impuestos, muchos beneficios que les da el gobierno. Pero a la hora de tener contemplación para con el consumidor final no se fijan en eso”.

Aunque algo más mesurado, Fernando piensa lo mismo: “Cada uno cuida lo que tiene, cuida la posición en la que está. Venimos golpeados hace dos o tres años, pero también es verdad que hay una espiral inflacionaria de tipo especulativo. Muchos aumentos se producen por el famoso ‘por las dudas’… por las dudas le ponemos un 5 o un 7 o un 10 o un 12%”.

Queda claro que todos sufren la crisis y nadie está a salvo. Lo natural es culpar al gobierno de turno, no sin razón. Lo que sigue es señalar al comerciante, al que cada día se lo ve remarcando los precios. Marta y Fernando aportaron su opinión para darle visibilidad a un tercer sector, el que menos se expone pero que más incide: los grandes formadores de precios, las mega empresas que juegan con el destino de la gente con la ventaja que les da el anonimato del poder económico.

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