De poco (o nada) ha servido la estrategia oficial del Gobierno argentino para contener la suba del precio de los combustibles, que como otros ítems registró desde fines de 2019 aumentos por encima de la inflación medida por el INDEC.
Es que, al menos en principio, el mercado de combustibles no está regulado por el Estado, como sucede con las tarifas de gas y electricidad. Sin embargo, todos los gobiernos inciden en la política de precios a través de YPF, que tiene el 55% de participación del mercado y termina transformándose en el principal fijador de precios.
Y es por esto que desde la llegada de Alberto Fernández al poder, en diciembre de 2019, se han implementado diversas estrategias para normalizar su precio, como equiparar su valor en todo el territorio argentino o congelar directamente su valor en el surtidor. Aunque siempre con el mismo resultado.
Dos años de inflación en Tierra del Fuego
A la hora de comparar precios, sirve repasar los valores que arrojaban las pantallas de las estaciones de servicio YPF en marzo de 2020, es decir hace dos años, y el precio que hoy muestran a los consumidores tras el último aumento.
En promedio, los combustibles en nuestra provincia subieron un 103%, pero las subas alcanzaron el 120% en el segmento prémium de las naftas Infinia.
La Súper, por ejemplo, fue la que menos varió su precio: con un 90,95%, pasó de $46.19 a $88.20 en los últimos dos años; el Diesel, por otro lado, pasó de $47.49 a $98.99 (suba del 98.99%).
Pero como adelantamos, los combustibles prémium se dispararon por encima del promedio: la nafta Infinia incrementó su valor en un 105.7% (pasó de $51.90 a $106.90) y la Infinia Diesel un 120% (de $56.24 a $123.30).
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