Una niña de 10 años, víctima de abusos sexuales, es revictimizada nuevamente por un Estado que la obliga a seguir viviendo un calvario.
Es que a pesar de los ingentes esfuerzos de su madre y los constantes reclamos, aún no puede cerrar el proceso que se inició con una denuncia y siguió con la condena de su propio padre, quien la violaba.
Sin embargo, 6 años después de esa sentencia, la menor de edad aún debe convivir con una carga: sigue llevando el apellido de su progenitor, condenado en 2015.
«Hubo errores de tipeo que me hicieron tener que volver. Llevo tres años así. En el Registro Civil ellos tiene que acatar la orden del Juez, pero lamentablemente esto es otra traba burocrática», relato la madre en diálogo con ((La 97)) Radio Fueguina.
«Mi hija tiene miedo porque no nos dejan vivir; hemos estado seis años sin poder salir de Tierra del Fuego. Incluso tengo esta nota que indica por qué hay que cambiar el apellido», sostuvo mientras exhibía la documentación.
Sin embargo, explicó: «Dicen que faltan especificaciones, es la tercera vez que tengo que ir al Juzgado y después tendré que volver». Y cerró: «El violador no es parte de nuestra familia, no lo queremos más y necesitamos que se termine».
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