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DIA DEL PERIODISTALeonor Piñero y la historia del periodismo riograndense, en primera persona

La auténtica Decana de la actividad periodística describió su trayectoria e hizo un repaso de los medios que informaron durante décadas a los vecinos de Río Grande, desde su amanecer.

La historia del periodismo en Río Grande (y Tierra del Fuego) escribió sus primeros capítulos en 1948, con la aparición del periódico “La Verdad”. Fueron tiempos de verdadero sacrificio, ingenio y esfuerzo incansable para recopilar y transmitir las noticias que los vecinos esperaban con ansiedad.

Poco tiempo después se iniciaría en la actividad quien fuera escritora, historiadora y periodista: Leonor María Piñero, quien viajaba desde su residencia habitual en estancia “La Criolla” hasta la ciudad, para escribir sus artículos.

Tiempos de pluma, máquina de escribir manual, stenciles e imprentas precarias, el periodismo riograndense nunca más se detuvo.

De espíritu solitario y voluntad inquebrantable, Leonor Piñero comenzó a escribir uno de los capítulos más destacados de esa historia de pioneros cuando editó (el 6 de abril de 1973) su creación “La Ciudad Nueva”, periódico al que producía, escribía e imprimía originales por su propia mano, dibujando a tinta, en grandes caracteres, los títulos ,.

Los imprimía a mimeógrafo (luego vendría la fotocopiadora), los abrochaba y salía a ofrecerlos puerta a puerta al módico valor de un peso. Leonor era su propia canillita y se procuraba los ingresos con una modalidad hoy tan en boga, a través de las conocidas como “publinotas”. Ejemplo de esfuerzo y vocación en el ejercicio del Periodismo.

Las circunstancias obligaron a Leonor a discontinuar su trabajo cuando “La ciudad nueva” estaba a punto de cumplir los 24 años. Su angustia era muy grande y había que encontrarle remedio. Desde “Tiempo Fueguino”, (por entonces, quien esto escribe ocupaba la jefatura de redacción) le ofrecimos editarlo entre las páginas del diario a modo de suplemento.

Ni un minuto tardó Leonor Pïñero en aceptar la propuesta y -por varios meses- ese fue el modo como “La ciudad nueva” siguió llegando a sus lectores, con Leonor como su única redactora (como siempre), pero ahora en letras de molde, diagramación por computadora y tamaño diario.

Con redoblada alegría llegó el ansiado ejemplar de los 25 años, que celebramos llenos de orgullo y sentimiento solidario, como homenaje a quien sigo respetando como la auténtica Decana del Periodismo en nuestra ciudad.  

De aquellos días quedó en mi archivo personal uno de los originales de Leonor, precisamente el que habla del Periodismo y su historia. Intento (al transcribirla) rescatar lo más fielmente posible la calidez de su prosa, sus modismos y sus licencias propias de poeta, más que de redactora.

En ella, y de tal modo, rindo homenaje a todas aquellos que trajinaron la tarea del Periodista en confines tan distantes de todo, sobreponiéndose a tantas dificultades y entendiendo los escollos como desafíos para seguir adelante.

Feliz Día del Periodista para todos

Oscar D’Agostino

Leonor María Piñero , Ciudadana Ilustre de Río Grande (fallecida el 24 de junio de 2010)

Periodismo en Río Grande

(por Leonor María Piñero)

Al celebrarse este mes, precisamente el 7 de junio, el Día del Periodista, es bueno recordar los comienzos del periodismo en nuestra ciudad.

El primer periódico se llamó “La Verdad”, fue fundado por Eloy Vega, que cumplió funciones de director; quince días después lo hizo Higinio Fernández, que ocupó el cargo de redactor.

Eloy Vega, después se volvió a San Julián y allí conservaba, perfectamente encuadernados, los tomos números dos y tres del periódico, porque el número uno alguien se lo había birlado.

Higinio Fernández continuó con el periódico hasta que lo vendió a un grupo de vecinos, integrado por la entonces señora de Wilson, el doctor Luraguiz, René A. Piñero y Carlos Herrera, grupo que fundó «Kayen».

Uno a uno fueron retirándose vendiendo sus partes, primero fue la única mujer, luego el doctor Luraguiz y, por último, Carlos Herrera.

Al quedar solo René Piñero fundó «El Austral», que revendió más tarde a Higinio Fernández. En realidad, no fue una venta, sino un traspaso, porque la operación de compra-venta no se efectivizó jamás ya que después murió el señor Higinio. Fue entonces que tomó su hijo la dirección de «El Austral» quien, como su padre, contaba con la colaboración del señor Morales.

Fue por esa época que comencé a colaborar en sus páginas: cada vez que llegaba del campo me acercaba a los talleres y, en el Hotel «Villa», a mano, les escribía las notas que me solicitaban. Una sobre el petróleo, sin firma, fue reproducida por el matutino «La Prensa» de Buenos Aires.

Tomé a mi cargo la página de la mujer, que me la costeaba por medio de pequeños avisos que, creo, titulé “Hoy he visto en…», enumerando las novedades de los comercios que aceptaron adherirse.

Viajé a Buenos Aires y entrevisté a algunas empresarias: la directora del Conservatorio «Fracassi» (Elmérico A. y no Américo R.) que lo era la hija mayor de mi maestro Salvador Fracassi del Carril (la menor cumplía el cargo de vicedirectora, si mal no recuerdo; a la directora de «El constructor» y a una escritora, reportajes que envié de inmediato con otros comentarios. Nada de eso se me publicó y cuando regresé me llevé una gran desilusión.

Dejé de colaborar deseando cumplir un viejo anhelo: el de publicar mi propio periódico, que hubiera aparecido el 7 de noviembre de 1972, si el encargado de la única imprenta -aparte de la de «El Austral»- no se hubiera negado a imprimirlo.

Me quedé a la espera, que se produjo cuando el P. Pastore se acercó a visitarme y recordando la pequeña revista que publicaba el colegio salesiano realizada por los alumnos de cuarto año, le pregunté si yo podía hacer allí el periódico que deseaba. Me indicó que debía ver al P.Miguel Bonuccelli y así lo hice.

Tuve que acomodar mis originales, mecanografiarlos en stenciles y el 6 de abril apareció «La Ciudad Nueva» cuyo título obedeció a que Rio Grande era una ciudad nueva. Instantáneamente, dejó de aparecer «El Austral», que reapareció más tarde dirigido por un grupo perteneciente a la Asociación Vecinal.

También, con el Instituto de Arte, cuando en él me acompañaba María Carmen Romero, tras la escisión producida por la creación del Centro Cultural «Onaisin”, fundé la Escuela de Periodismo, cuyo profesor fue el prestigioso periodista paraguayo Néstor Romero Valdovinos.

También fundé una agencia periodística «Antares», contando con la colaboración de Olga González, con la que se tebajó en forma experimental. Después aparecieron revistas y periódicos: Olga González y Enrique Bischoff fundaron la revista “Presencia”, el periódico “Noticias, cuyo director fue también representante del periódico “Cruz del Sur» de Río Gallegos; la revista «Personas Fueguinas, «Mingo» Gutiérrez y su revista «Truco», etc

“Tiempo Fueguino”, “El Sureño” y “Provincia 23”, como las publicaciones de compra-ventas, constituyen la historia nueva, la historia cercana, reciente, de nuestro periodismo.

(Texto publicado originalmente en La ciudad nueva, en junio de 1998)

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