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Chicos Que CrecenLilén González: Una Diseñadora Industrial en el desafío de la pandemia

La riograndense logró su meta universitaria en 2020, justo antes de la nueva normalidad por el Coronavirus. Su historia es un reflejo del esfuerzo y los desafíos de estos tiempos inesperados.

La diseñadora Industrial, Lilén González, se recibió en la ciudad de Córdoba previo al inicio de la pandemia y regresó a Río Grande para desarrollar su carrera profesional en su lugar de origen. Ahora, en un escenario absolutamente atípico, optó por comenzar un emprendimiento independiente, mientras espera la reapertura del mercado laboral.

“En mi familia casi todos tiramos mucho para el área de lo que es arte y diseño, todo lo que sea con las manos siempre estuvo inculcado en mi familia”, comentó la joven respecto de ser la “oveja creativa de la familia”, idea transcrita por sus parientes en una pancarta que aparece en las fotos de la celebración de su tesis académica. 

“Yo terminé de estudiar acá y apenas termino el secundario, en el 2013, me fui directamente a Córdoba. Primero empecé con la idea de estudiar Arquitectura y, después, como el ingreso se comparte con Diseño Industrial, que son los mismos contenidos, cuando empecé a interiorizarme de lo que era diseño Industrial, me encantó”.

Acerca de la profesión, quizás un poco desconocida en cuanto a sus diversas capacidades, Lilén sostuvo que “es muy amplia la carrera”, ya que “se puede diseñar desde el interior de un auto o el exterior de un auto, hasta mobiliario y productos electrodomésticos, es muy amplia la carrera y eso creo que es lo que me llamó mucho la atención, porque es  muy versátil”.

“Yo me había venido con la misión de buscar un trabajo y quedarme acá en Río Grande porque es mi lugar, yo soy fueguina y me encanta, pero me agarró esto de la pandemia”, relató la diseñadora, quien remarcó las dificultades, incluso anímicas, que genera este contexto de pandemia. 

“Estuve un tiempo muy frustrada -detalló la profesional-, pero el año pasado comencé un emprendimiento que se llama “Pogo Diseño”, y empecé a hacer cosas relacionadas con vinilos, diseños más personales, y ahora lo tengo en pausa, porque lo estoy reinventando un poco, y quiero empezar a hacer diseño de muebles, pero empecé con eso, y eso como que me sacó un poco de la frustración de estar encerrado y no poder hacer nada, y me alivió un poco”.

En un párrafo aparte, Lilén agradeció el esfuerzo de su familia para acompañarla en todo el proceso académico, teniendo en cuenta que se trata de una carrera que resulta exigente en lo intelectual y costosa en lo económico. 

“Agradezco especialmente a toda mi familia, tanto a mi mamá acá en Río Grande como mi familia en Salta, que me ayudaron con el dinero, porque la carrera es muy cara, pero en sí es hermosa, y el último año, que fue el de la tesis, fue lo más caro, el tope digamos, y ahí estuvieron más que nunca mi familia y mis amigos”, subrayó la diseñadora. 

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