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JudicialesPresunto abusador en Tolhuin: Habló la mamá de la víctima

Romina viajó a la localidad para encabezar la protesta. Pide que se cumpla la prisión preventiva de Orbez en una dependencia oficial y no en un domicilio. «Lo dejan libre porque no le pueden brindar la prisión preventiva», señaló.

Romina, la madre de la menor de edad que a comienzos del año pasado se animó a denunciar al cuidador de su edificio por el delito de abuso sexual, dialogó hoy con ((La 97)) Radio Fueguina desde Tolhuin.

Es que esta mujer viajó a la localidad para liderar las protestas iniciadas hace días luego de que se conociera que, otra vez, el presunto abusador Norberto Orbez se encuentra albergado en esa ciudad, esta vez en un domicilio de calle Löffler.

Es que tal y como ocurrió el año pasado, el acusado buscó cobijo en Tolhuin luego de casi ser linchado en Río Grande, donde habría cometido los abusos. Ahora, la respuesta fue la misma: los vecinos comenzaron una protesta seguida de piquete pidiendo que sea devuelto a la zona norte de la Provincia.

«Las Mamás en Lucha nos hicimos otra vez presentes y lo que estamos pidiendo es que lo retiren del lugar, queremos que se lo lleven hoy mismo», indicó Romina, y explicó que Orbez está allí cumpliendo una prisión domiciliaria que impuso el Poder Judicial.

«Lo dejan libre porque no pueden brindarle prisión preventiva por un cáncer terminal y porque es mayor; dicen que está convaleciente pero nosotros lo vemos desde la ventana y está caminando normalmente», relató.

«Por ahora no nos han notificado de nada», dijo en relación a posibles medidas de la Justicia, y ratificó: «Seguiremos esperando y nos quedaremos hasta que sea sacado de Tolhuin».

El hecho

Cabe recordar que Orbez fue denunciado a comienzos del año 2020 por la hija menor de edad de Romina, quien después de sufrir varios cuadros de depresión logró contar el calvario que atravesaba por los constantes acosos de este.

Tras ello, el Poder Judicial dispuso una orden de restricción de acercamiento entre las partes que prácticamente era impracticable: el acusado vivía en el mismo edificio que la víctima.

Por esto, el acusado se trasladó a Tolhuin, donde encontró cobijo en una Iglesia Evangélica, aunque su paz duró poco. A los pocos días, la comunidad, enterada de sus antecedentes, lo echó por la fuerza y la Justicia ordenó su regreso a Río Grande.

Pero volvió al mismo edificio, por lo que nuevamente los vecinos se unieron y lograron que sea sacado por la Policía. Desde entonces, nada se sabía sobre su paradero, que ahora le fija domicilio en el «Corazón de la Isla».

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