El lunes 16 de marzo de 2020, pasadas las 19 horas, el Gobierno de la Provincia de Tierra del Fuego tomaba una decisión extrema en su intención de combatir al nuevo coronavirus que ya ponía contra las cuerdas al sistema sanitario internacional.
Con los dos primeros casos confirmados en nuestro distrito, Gustavo Melella firmaba un Decreto que obligaba a los vecinos a recluirse en sus domicilios y paralizaba prácticamente toda actividad en Río Grande, Tolhuin y Ushuaia.
Pionera en este tipo de decisiones, apenas cuatro días después llegaría el DNU de Alberto Fernández que instauraba un régimen de aislamiento en todo el país e incluso endurecería las medidas en Tierra del Fuego.
La disposición, que en principio se iba a extender por dos semanas pero que terminó durando meses, advertía a los vecinos los peligros de incumplir las nuevas normas: meses después, cientos de vecinos tendrían que pasar por el Juzgado Federal para tratar sus expendientes.
Entre otros puntos, la cuarentena instaurada el 16 de marzo de 2020 establecía:
- Los niños, niñas y adolescentes y grupos de riesgo no deben salir de sus domicilios, designando un adulto responsable para realizar la compra de productos.
- Queda suspendida toda activida industrial, comercial, recreativa y deportiva, tanto pública como privada
- Queda suspendida la realización de actividades turísticas
- Los bares, restaurant y locales gastronómicos solo podrán trabajar para la venta bajo la modalidad de delivery
- Supermercados y comercios de venta de alimentos establecerán horarios especiales para grupos de riesgo y disminuirán en un 50% la capacidad habilitada
- Las familias deben designar un responsable para la compra de insumos.
- Únicamente pueden circular quienes vayan a: comprar alimentos y medicamentos, se dirijan a centros sanitarios, se desplacen a lugares de trabajo, vayan a cuidar a alguien, concurran a entidades financieras o transiten hacia puertos, aeropuertos y otros centros de transporte
Esta no sería la única cuarentena de Tierra del Fuego, ya que la ciudad de Río Grande ingresaría en otra etapa de aislamiento el 31 de julio; luego se sumarían también Tolhuin y Ushuaia.
Un año más tarde
El 16 de marzo de 2021 encuentra a los fueguinos inmersos en plena vacunación contra el coronavirus. Algo más del 10 % de la población objetivo -un total aproximado de 60 mil personas- dispuesta por el Ministerio de Salud de Tierra del Fuego, ya se inoculó contra el coronavirus.
La mayoría de las actividades regresaron a la ‘normalidad’. Salvo los boliches y locales nocturnos, el resto de los rubros privados -aunque con limitaciones- trabaja intentando recuperar los índices productivos previos a la pandemia.
Sin embargo, y a pesar de los promisorios augurios de los especialistas, hay datos que no se pueden soslayar. En toda la provincia, 22.628 personas padecieron en carne propia el impacto del coronavirus. Más de 800 fueguinos debieron ser internados, durante todo un año, en las unidades de terapia intensiva de hospitales y centros médicos de Ushuaia, Tolhuin y Río Grande. Pero el peor dato da cuenta que 356 personas ya no están entre nosotros a causa de la pandemia que hace un año, nos cambió la vida.
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