La motoquera Edith, de 61 años, decidió salir de Resistencia, provincia de Chaco, en el mes de enero, con el objetivo de recorrer la Ruta Nacional N° 3 predicando el evangelio.
En diálogo con ((La 97)) Radio Fueguina, Edith mencionó que “hace muchísimo que puse en mi corazón salir a recorrer y conocer la Argentina, hay hermosos lugares en la Argentina que no figuran en el mapa, sin embargo podemos llegar y disfrutar de cada lugar, y hoy día Dios concedió que llegue hasta el fin del mundo”.
“Me gusta predicar el evangelio y conocer personas, conocer lugares, siempre desde niña estaba en mi mente recorrer el mundo y hoy día yo le había pedido en este tiempo a Dios que quería llegar hasta el fin del mundo”, expresó la viajera, y agregó que “me había pasado en un pasaje bíblico que dice que seremos testigos en nuestros lugares, en el país, y hasta el fin del mundo, entonces yo me prendí de eso y quería llegar a conocer Ushuaia”.
“Hoy día me siento muy feliz porque, es una tierra maravillosa, la gente, el encanto que tiene la gente, muy cordial el recibimiento que tuve, todo muy maravilloso”, remarcó Edith.
Salió a bordo de su moto el 19 de enero: “Antes viajaba por 700 kilómetros al día, y ahora decidí hacer 300 o 400 y detenerme, apreciar, llegar temprano y salir a recorrer cada lugar que conozca, entonces eso me ayuda también a descansar un poquito”.
Respecto del regreso, la motoquera señaló que tiene la intención de volver por la Ruta 40, pero eso todavía no está confirmado. “En mi corazón está por ir por la Ruta 40, pero no sé por dónde me va a llevar Dios, eso no lo tengo claro, pero si estaré llegando hasta Río Gallegos, le visitaré a mi hijo, que vive ahí, y después estaré subiendo, tengo varias visitas que hacer, invitaciones también, así que espero llegar en todos los lugares que me han invitado”, indicó Edith.
Los hijos la apoyan y la acompañan recibiendo las fotografías de los lugares y las novedades de su viaje. “Ellos se sienten felices. Mi hija, por ejemplo, me decía que disfrute cada minuto, cada momento, en cada lugar, con la gente, y mi hermana, que tengo una sola, ella comparte porque le envío las fotos, así que ella está guardando para después hacer un álbum de todas las fotos”, destacó la viajera, y añadió que “ella por ejemplo llora a la par mío, me acompaña, me alienta y mis hijos están viviendo el momento que yo vivo”.
El dato particular de su experiencia recorriendo la Argentina es que no se ha cruzado con otras mujeres que viajan solas: “Sí he visto mujeres que van acompañadas, algunas con sus maridos, otras en grupo, pero sola nunca. En estos años que, ya hace muchos años que ando en la ruta, jamás he visto mujeres solas, siempre en grupo”.
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